«Cuando teletrabajo no tengo la sensación de estar trabajando»

Hace unos días llegó al mi buzón de correo electrónico esta interesante afirmación de una lectora inquieta porque, tal y como me decía: «Tengo muy arraigado que el trabajar va vinculado a estar en el despacho tradicional y eso me genera cierta lucha interna que me gustaría superar.» O, dicho de otra forma, que cuando teletrabajo no tengo sensación de estar trabajando porque no puedo dejar de pensar que estoy en casa.

Creo que este es uno de los grandes problemas del trabajo en remoto: la dificultad para separar hogar y trabajo. De hecho, durante mucho tiempo a mí me ocurrió exactamente lo contrario: tenía la sensación de estar viviendo en una oficina y nunca podía desengancharme del trabajo.

Eso me hacía difícil desconectar y afectaba a mi productividad, a mis niveles de estrés, al sueño y, en definitiva, a mi vida profesional y personal. De hecho, esa dificultad para «dejar la oficina» fue uno de los motivos por los que comencé a escribir el blog.

Así que, a partir de mi experiencia, escribí algunos de los recursos que me ayudaron a desconectar, pero que también pueden ser útiles para esas ocasiones en las que teletrabajo, pero no tengo la sensación de estar trabajando.

¿Qué hacer cuando teletrabajo, pero no tengo la sensación de estar trabajando?

Cuando teletrabajo no tengo la sensación de estar trabajando

Para mí, hay tres aspectos básicos que determinan el éxito – o el fracaso del teletrabajo. Son esos:

1. Espacio de trabajo

Ojalá fuera siempre posible tener un despacho privado y bien acondicionado y un espacio privado, pero mi casa es lo que es. Pero, en cualquier caso es necesario tener un espacio de trabajo en casa «fijo». Un lugar al que acudir cada día a trabajar y que dejar al terminar la jornada de trabajo.

Por supuesto, elegir el espacio para el teletrabajo y acondicionarlo son solo los primeros pasos – y los más fáciles – lo siguiente es crear el hábito de acudir ahí siempre que haya trabajo que realizar.

2. Horario de trabajo

La flexibilidad horaria es na de las ventjas del teletrabajo, es la más tópica de las frases sobre el trabajo en remoto,pero también una de las más peligrosas, sobre todo cuando teletrabajo no tengo la sensación de estar trabajando. En estos casos, la creación de rutinas laborales similares a las de una oficina serán necesarias para avanzar hacia el teletrbajo. Así que hay que crear un horario de trabajo, y cumplirlo.

El horario de trabajo deberá encajar con los periodos de mayor concentración y productividad, pero también con el ritmo del hogar (ruidos, presencia de niños…) para favorecer la mayor concentración. También hay que planificar pausas y descansos.

3. Ropa de trabajo

Y creo que este es el gran error en el que muchos caen. Nada de ropa «de estar por casa» cuando se está trabajado. Cuando se teletrabaja, hay que vestir de la misma forma que vistes para ir a la oficina a diario. No es necesario llevar ropa demasiado formal o zapatos incómidos, pero sí hay que tener algunos «conjuntos» exclusivos para trabajar desde casa y que se ajusten a los cánones de la ropa para trabajar en una oficina.

De hecho,personalmente, estos tres puntos los implanté junto con una rutina matutina muy similar a la de «ir a trabajar»: desayunar, asearme, vestirme, un poco de actualidad en redes sociales y dirigirme a mi espacio de trabajo.

Mis trucos para presumir de músculo de teletrabajo

Si puedo escribir sobre teletrbajo y «lucir músculo» es porque llevó diez años trabajándolo y sé bien que es lo que funciona. Y aunque flexibilidad y libertad suenan bien, lo cierto es que las rutinas son lo que más ayuda a teletrabajar durante mucho tiempo. Algunos de mis trucos más infalibles son:

  • Para desconectar al terminar mi jornada de trabajo, siempre me obligaba a «salir de casa». Eso para diferenciar el tiempo de trabajo del resto (precisamente si lo llevé tan mal durante el confinamiento fue por no poder salir a diario).
  • Por otro lado, algo que también es muy útil – siempre teniendo en cuenta el trabajo y sus funciones – es dividir el trabajo en pequeñas tareas. Y las tareas en objetivos que hay que cumplir a diario. Es una forma de desarrollar el hábito de trabajar desde casa ya que se van cumpliendo pequeños objetivos cada día. Además, resulta motivador porque los progresos se ven rápidamente.
  • Y mi gran secreto personal: podría recordar el olor característico de cada una de las oficinas y empresas en las que trabajé durante años. Encontrar un ambientador o un olor que puedo asociar con el trabajo es uno de los «secretos que nunca había revelado en el blog«, pero sin duda, ha sido muy importante para trabajar desde casa con éxito.

La rápida implantación y el futuro incierto del teletrabajo

Creo que no son pocos los trabajadores que en los últimos dos años se han dicho en alguna ocasión que cuando teletrabajo no tengo la sensación de estar trabajando. Está claro que los empleados no estaban preparados para rápida implantación del teletrabajo. El contexto tampoco fue motivador. Todo ello ha hecho complicado adaptarse a este modelo de empleo.

No tengo claro que pasará con el teletrabajo en un futuro próximo, aunque sí creo que, si pretende mantenerse o implantarse hay que empezar a trabajar desde varios frentes. Se debe dejar de pensar que el teletrabajadores es un empleado de oficina con sede en casa, no debe ser solo «calientasillas», sino un empleado productivo y motivado.

¿Habéis tenido problemas este tipo de problemas al teletrabajar?

Por cierto, este post es el resultado de uan consulta. Podéis enviar vuestras dudas sobre teletrabajo a través de este formulario.

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