¿Por qué el teletrabajo fracasa en España?

Hasta hace no mucho, el teletrabajo se presentaba como el futuro del empleo. La necesidad de aplicarlo de forma real, inmediata y masiva se presagió como el principal indicador de que el teletrabajo había llegado para quedarse y; sin embargo, en la actualidad el fenómeno se desinfla y la presencialidad se impone. Ya es una realidad que el primer intento de implantar el teletrabajo fracasa en España.

En entornos de trabajadores autónomos aun son muchos los que mantienen al mismo tiempo la oficina en casa y el despacho fuera para atender a los clientes; pero cuando se habla de trabajadores por cuenta ajena, cada vez son menos los que pueden trabajar en remoto, ya sea por decisión propia, o porque su empresa apuesta por la presencialidad. ¿Qué ha ocurrido para que el teletrabajo haya fracasado en España?

Las razones por las que el teletrabajo fracasa en España

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Hace un par de años el teletrabajo se convirtió en la opción predominante; sin embargo, ahora es más que evidente que el teletrabajo fracasa en España y que la vuelta a la oficina es ya una realidad. ¿Cuáles son los motivos para que el proyecto de teletrabajo haya terminado por naufragar?

Falta de voluntad

Que se hablara del teletrabajo como la modalidad laboral del futuro había que muchas empresas no tuvieran ningún tipo de protocolo para trabajar en remoto. De hecho, antes de marzo de 2020, menos del 5% de los españoles utilizaba el teletrabajo, lo que muestra que no había un interés real en implantarlo en las empresas.

Implantación precipitada

A medidados de marzo de 2020, el eteletrabajo se hizo, primero necesario y luego, obligatorio. En poco más de dos semanas, empresas que nunca habían tenido que trabajar en remoto se vieron obligadas a implantar este sistema de forma precipitada si querían seguir funcionando. Hubo que revisar protocolos, aprender a utilizar herramientas para trabajar en remoto (entrevistas y reuniones, documentación en nube…).

La adaptación fue rápida; así que, se pensó en soluciones «parche» que, poco a poco se fueron perfeccionando según las necesidades de cada momento. Pero nunca se apostó por soluciones a largo plazo, sino más bien de lograr que mantuvieran el trabajo hasta que fuera posible volver a la oficina.

Asociado a medidas restrictivas

El teletrabajo ofrece la ventaja de poder trabajar desde casa, pero en el contexto en el que se impuso entró a formar parte de las medidas «restrictivas». Por lo tanto, se ha asociado con ciertas connotaciones negativas que hacen que muchos trabajadores tengan una predisposición negativa a «trabajar encerrados».

Control de horarios y «presencialismo»

Cuando se implantó el teletrabajo se hizo con un enfoque tradicional, buscando trasladar la oficina a casa, sin tener en cuenta que una de las caraceterísticas del teletrabajo es la flexibilidad. Que se cumplieran horarios y que el trabajador estuviera «trabajando» durante su horario se controlaban mediante diferentes herramientas. En lugar de favorecer la productividad, se redujo la eficacia el trabajo en remoto.

Falta de formación para trabajar desde casa

La formación para el teletrabajo se centró demasiado en aprender a usar herramientas para seguir trabajando «como siempre» (mantener reuniones online, para utilizar sistemas de trabajo en la nube y para emplear las plataformas de teletrabajo). En definitiva, se trataba de mover la oficina a un entorno virtual.

Sin embargo, se descuidaron aspectos tan importantes del teletrabajo como pueden ser:

  • Trabajo por proyectos
  • Motivación
  • Productividad
  • Concetración

No facilita la conciliación real

En la práctica, resultó que la pareja teletrabajo-conciliación familiar no se llevaba tan bien. En buena parte, los motivos antes indicados – especialemtne la falta de flexibilidad horaria – dificultaron compaginar de forma real el cuidado de los hijos con mantener la misma productividad que en el trabajo de oficina.

De nuevo, se echa de menos capacidad de flexibilizar, más ayudar y, por supuesto, formación para conciliar de forma eficaz (y sin sentir culpabilidad).

Las dificultades del teletrabajo en entornos rurales

Entornos rurales y pequeñas ciudades parecían en la teoría los mejores lugares para disfrutar del teletrabajo, ya que ofrecían la posibilidad de trabajar en grandes empresas, pero con la tranquilidad que ofrece la vida en un pueblo. Sin embargo, en la práctica se hicieron evidentes todas las carencias que el medio rural tiene. Carencias tan importantes como las conexiones de baja calidad, la ausencia de infraestructuras o necesidad de desplazarse para hacer gestiones que dificultan trabajar desde casa.

Una regulación que no convence ni a empleados ni a empresas

En medio de la improvisada implantación del teletrabajo llegó la tan esperada regulación del teletrabajo; sin embargo, esta normativa que se pensaba que impulsaría el teletrabajo, no convenció ni a empresas ni a trabajadores. La regulación del trabajo en remoto terminó de inclinar la balanza hacia la vuelta a la presencialidad.

Aunque ahora se habla de las bondades de los modelos híbridos, lo cierto es que el presencialismo vuelve a ser la opción predominante. No cabe duda de que el teletrabajo ofrece oportunidades interesantes y un modelo de empleo mucho más flexible y que invita a conciliar; sin embargo, el primer intento de implantarlo en España ha resultado fallido. Solo queda aprender de los errores y planificar una implantación progresiva y efectiva, porque si algo hay que tener claro es que, puede que no sea inmediato, pero el teletrabajo es el futuro del empleo.

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