Pensé que era un problema de idealización del mundo del blog, pero sobre todo, un defecto que yo también he confesado tener: falta de estrategias a medio y largo plazo, exceso de improvisación y, además, no corregir errores de base. Todo ello impide que el blog se convierta en elemento a favor, y hasta que pueda resultar un lastre, porque a un blog hay que dedicarle tiempo, y puede acabar siendo tiempo perdido si no se ven resultados.

Con el tiempo y con todo lo que he aprendido he reflexionado mucho sobre las razones que me habían llevado a pensar que podía ser fácil cuando en realidad no lo era. He de reconocer que ahora, cuando visito un blog, no me resulta difícil detectar errores o posibles modificaciones que podrían aplicarse y que resultarían beneficiosas para convertir el blog en un elemento de valor para buscar trabajo como redactor de contenidos.

Pensar que las empresas acuden raudas al reclamo de un blog

Reconozco que durante mucho tiempo lo creí a pies juntillas. Supongo que porque había leído algún caso de influencers a los que le había ocurrido. Y ahí estaba la clave: influencers, o sea, personas de referencia y con los que las empresas se quieren relacionar porque tienen una imagen que consideran buena para asociarla con su marca.

¿Van a ir las empresas blog por blog en busca de un bloguero que no tenga marca personal ni una comunidad grande? Lo más probable es que no, y no solo por la cuestión del branding, también porque saben que ir a un bloguero es mostrar interés por él y ello implica un aumento en el precio. Así que para buscar a alguien que simplemente escriba, recurren a plataformas de búsqueda de freelance, y así consiguen tarifas más bajas; o a empresas que se encargan de la redacción de contenidos y de otros servicios, e igualmente, reducen tarifas.

Así que, ese es el primer error: esperar que sean las empresas las que encuentren el blog y simplemente «sentarse» a esperar.

Dejar de lado la comunidad que has creado

Las dos anécdotas que he compartido sirven para poner el punto en otro aspecto importante: abandonar una comunidad de seguidores/lectores (y echarles en cara que no aportan nada) por intentar acaparar a empresas que, en el mejor de los casos, llegan, solicitan un encargo y se van. Y eso si llegan…

En lugar de abandonar a la comunidad que tanto ha costado crear, ¿por qué no convertirla en valor añadido al contactar con empresas? Al elegir a un redactor con blog no solo contratan servicios de redacción, también una comunidad de lectores fidelizados. Si se ofrecen servicios como publicación en redes sociales o similares, no creo que haya muchas empresas que se resistan y tampoco si se sugiere algún post patrocinado o enlaces a productos o servicios.

Escribir de todo un poco o no tener claro de qué va el blog

A las empresas les gusta contar con alguien que sepa de qué está hablando, al que se le note que le gusta el tema sobre el que habla y, por supuesto, que aporte algo a la información que comparte.

Hasta ahora no he encontrado ningún buen redactor de esos que llaman «todoterreno». Hay escritores que escriben sobre cualquier cosa, pero sin motivación y sin profundizar en los temas sobre los que redactan, y eso es algo que se refleja en los textos y que, a la larga se paga en forma de desmotivación. Sí, el número de encargos se dispara cuando se escribe sobre todo, pero al final es un lastre para el redactor, que no consigue crear un perfil especializado y que, además realiza una tarea de redacción mecánica que hace que los textos no sean creativos, ni frescos, ni interesantes.

Si los textos del propio blog, ese en el  que se escribe porque apetece y porque se usa como escaparate, no contienen más que palabras, ¿qué pasará en un blog corporativo en el que hay que buscar temas, estar informado, fijar calendarios…?

Olvidar el SEO

La palabra mágica que todas las empresas quieren oír de quien se encargará de la redacción de sus contenidos: SEO.  Lo ideal sería que todos los textos del blog propio estuvieran optimizados, pero si no es así, esos que se usan en el portfolio deberían adaptarse cuanto dice: ¿Aun no escribes textos SEO en el blog que acabas de crear? ¡Empieza! porque las empresas se van a fijar en ello.

Además, «practicar» con el SEO en a la hora de escribir en un blog propio es una excelente forma conocerlo, de perderle el miedo, de saber cómo aplicarlo, y también la forma más sencilla de lograr textos optimizados, pero naturales.

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