Ya hace tiempo que hable sobre las distintas modalidades de la baja por maternidad en España y cómo puede disfrutarla al ser mamá freelance. En concreto, las modalidades son dos:

  • dieciséis semanas de baja completa
  • seis semanas de baja completa y veinte a media jornada.

Después de analizar ventajas e inconvenientes de una y otra, me decanté por la segunda.

El periodo de baja obligatoria terminó hace ya bastante…. ¡Y qué rápido pasó! Cuando me quise dar cuenta tenía un bebé de seis semanas y el compromiso de empezar a trabajar desde casa con mis clientes habituales.

Mis primeras impresiones al ser mamá freelance

ser mamá freelance

Llevo seis semanas a media jornada y a hora empiezo a encontrar tiempo suficiente para dedicar al trabajo, aunque lo cierto es que tengo tantas tareas pendientes, de esas ineludibles de los trabajadores por cuenta propia, que cuando las termino apenas me queda tiempo para realizar proyectos.

En cualquier caso, sí, ya puedo decir que he conseguido ser mamá freelance a media jornada ahora que mi bebé tiene casi tres meses, es decir, pasadas doce semanas desde el parto.

¿Qué puedo decir de trabajar en casa con un bebé?

A media jornada, en teoría

Aunque para las administraciones mi baja comenzó el día del parto, lo cierto es que el mes anterior había decidido no trabajar, y había notificado la baja de seis semanas indicando la fecha estimada para empezar a media jornada. Una vez que se produjo el nacimiento y que volví de la nube espacio-temporal que es ser madre y me ubiqué de nuevo, escribí de nuevo para confirmar la fecha de vuelta, recordando que se trataba de una vuelta paulatina.

Mi idea: retomar  la actividad laboral poco a poco, a medida que me fuera organizando.

¿La realidad? La primera semana recibí una avalancha de proyectos, algunos de ellos tenían carácter urgente. Me sentí saturada y me bloqueé, parecía que todas las empresas querían que sus proyectos completos entraran en mi media jornada…  Tuve que rechazar muchos trabajos y negociar las fechas de entrega de otros. A algunos clientes les pedí algo más de tiempo antes de volver a colaborar con ellos.

He de decir que todos los clientes han sido muy comprensivos, algunos muy pacientes también… de hecho, creo que estos años me he exigido demasiado yo, y que me he puesto el listón alto. Después de todo, tengo mis límites, aunque a veces se me olvide.

La primera semana… ¡y con visita en casa!

Las visitas en casa de un freelance siempre hacen peligrar la organización, pero también pueden ser positivas para salir de la zona de confort. En otro momento, se puede negociar cuando es el mejor momento para pasar un fin de semana en casa, pero ahora: ¡estamos hablando de un recién llegado a la familia!

Tenía claro que visitas iba a haber, aunque no me esperaba tener la casa llena tan pronto… justo pasadas las seis primeras semanas de la niña y, por si fuera poco, cuando terminaba la baja maternal, la casa se me llenó de familiares.

Cansancio y frustración

Avalancha de proyectos urgentes y avalancha de familia a solo un mes y medio de haber dado a luz, con un bebé al que atender día y noche.

El resultado fue un cúmulo de sentimientos entre el cansancio y la frustración. Llegué a pensar que jamás podría volver a trabajar porque no iba a poder con todo. Y cuanto más lo pensaba, más me agobiaba.

Sinceramente: fue un duro golpe de realidad.

¿Y donde está mi despacho ideal?

Siempre he presumido de mi ofi, el despacho en casa que he creado a mí medida y que se encuentra en la mejor habitación de la casa. Pero para mi pequeña quiero lo mejor, y eso pasaba por darle el mejor dormitorio.

En principio,  pensamos en preparar el cuarto del bebé en mi despacho,  pero luego decidimos que, de momento,  dormiría en nuestro cuarto. Mi despacho estaba salvado…

O no, porque enseguida comprendí que esa habitación no era la más cómoda para tener controlada a la peque una vez que me quedara sola en casa con ella. Mi negocio en casa tiene ahora una nueva sede: el salón,  donde mamá e hija podemos controlarnos mutuamente (a ella también le da tranquilidad tenerme a la vista!).

Mi PC tiene el don de la oportunidad

Entrando en el tercer trimestre de embarazo mi PC decidió pedir su jubilación, ¡Vaya un momento que eligió!

A dos meses de dejar de trabajar y con varios meses de baja por delante no me parecía el mejor momento para comprar un equipo que iba a usar más bien poco durante medio año,  y tampoco tenía ya cabeza para realizar todos los ajustes necesarios.

Así que, de momento,  sigo con el mismo equipo,  que cada día me da más problemas,  lo que no me convierte en la trabajadora más rápida… Espero tener resuelto este inconveniente en poco tiempo ahora que he vuelto.

¿Volvería a elegir la baja por maternidad a media jornada desde casa?

Había leído mucho sobre las maravillas de ser mamá freelance, y mucha gente se alegraba porque podría disfrutar de mi hija sin renunciar a  trabajar y de que lo tenía fácil para la conciliación laboral y familiar. Ahora por fin empiezo a hacerlo, porque hasta ahora me parecía imposible. Y muchas veces dije que, si tenía que elegir, tenía claro que mi prioridad iba a ser siempre mi hija.

Entonces: ¿Volvería a elegir la baja de maternidad a media jornada?

En la semana seis, seguramente, hubiera respondido que no; sin embargo,  ahora que ya disfruto de más libertad y que el bebé empieza a jugar y entretenerse sola, me viene bien volver a la acción.

En realidad,  creo que seis semanas son muy poco, yo hubiera preferido tener dos meses, por lo menos, de hecho, no fue hasta la semana diez que comencé a ser mamá freelance de verdad.

16 comentarios en «Ser mamá freelance: Mis primeras impresiones»

  1. ¡Enhorabuena por tu maternidad compatibilizada con ser trabajadora freelance y gracias por compartir tu experiencia!

    Me siento bastante identificada contigo, ya que yo soy traductora autónoma (con mi oficina en casa también) desde hace casi 9 años y tengo un hijo de 4 años al que no quisimos llevar a la guarde hasta que cumplió 2 años (y apenas estuvo 4 meses, porque luego llegó la pandemia y el confinamiento…).

    Yo me cogí la baja de maternidad de 16 semanas y después volví a trabajar, con mi hijo a mi lado, pero fue realmente difícil hacerme cargo de una criaturita totalmente dependiente e intentar mantener la productividad, y eso que me tomaba con calma lo de ser productiva «como antes». Antes de tener hijos uno suele subestimar el tiempo y la dedicación que requiere la crianza y cree que podrá con todo… La cruda realidad es que cuidar de un bebé es un trabajo a jornada completa y las horas no alcanzan para todo lo que una querría (con un bebé, para casi nada, en realidad). Trabajar desde casa permite tener un horario flexible que se agradece mucho cuando uno tiene hijos pequeños que aún son muy dependientes de sus figuras de apego, pero las jornadas laborales a menudo se alargan interminablemente, ya que están plagadas de constantes interrupciones. A ver quién se concentra y avanza así… He tenido que renunciar a muchísimas horas de descanso muy necesario cuando mis días no eran suficientemente productivos y tenía que entregar pronto un proyecto.

    Cuando mi hijo empezó la guarde con 2 años le pasó lo que a casi todos los niños que van a la guarde (y que cuando nos lo contaban otros papás y mamás pensábamos que eso no nos iba a pasar a nosotros): que se ponía malo cada dos por tres, así que no lo podíamos llevar a la guarde y teníamos que cuidarlo en casa. Me pegó varias veces el virus de turno y me tocó no solo cuidarlo enferma, sino trabajar enferma (más de una noche con fiebre, no se lo recomiendo a nadie…). Ahí experimenté que eso de que la guarde ayuda a conciliar no es muy real, solo si tienes la suerte de que tu hijo sea de los que se enferma muy poco o si tienes un trabajo al que puedas faltar en casos así y no te pongan pegas. Como trabajadora autónoma, siempre he tratado de que estos percances familiares afecten lo menos posible al calendario de entregas de proyectos y solo he recurrido a pedir al cliente algún tiempo extra en casos muy contados.

    Mi vida solo se empezó a equilibrar cuando mi hijo comenzó el colegio con 3 años: pasaba más horas fuera de casa y no me sentía tan mal porque ya no era tan dependiente de mí. Gracias al cole me he podido organizar mejor mis jornadas laborales, disfrutar de más tiempo de calidad con él por las tardes y tener un horario de descanso saludable. Eso sí, si un día se tiene que quedar en casa porque está enfermo, trabajar desde casa con él sigue sin ser sencillo: una tarea que habitualmente me llevaría una hora me lleva en este caso fácilmente tres o cuatro por las interrupciones. Pero bueno, tengo la posibilidad de que esté conmigo si un día él lo necesita.

    En fin, estoy contenta de haber podido estar presente en el día a día de mi hijo y me alegro también de no haber dejado aparcada mi carrera profesional (con todo lo que me ha costado formarme, ganar experiencia y conseguir clientes…), pero debo admitir que ha sido muy duro y que he pagado un altísimo precio: no ha sido solamente renunciar durante mucho tiempo a la vida social y sentirme muy sola y aislada, también ha sido renunciar a gran parte del descanso que necesitaba y, con ello, a mi salud mental. He tenido momentos de estar verdaderamente a punto de colapsar o de desquiciarme por completo. He llorado, me he sentido muy frustrada: mala madre, mala profesional, mala amiga, mala esposa, mala hija, así con todo. Momentos de tocar fondo que hoy preferiría olvidar… Por eso es tan importante encontrar grupos de apoyo a la crianza y entender que el autocuidado y el descanso son fundamentales.

    En fin, esa fue mi elección y la volvería a hacer, pero también entiendo que es algo muy personal y que no es para todos. Mi conclusión personal es que hoy queremos estar en todo y no se puede, porque las horas del día son limitadas. Hay que hacer elecciones y las renuncias con frecuencia son dolorosas. Al final, cada uno debe escoger qué es lo que más le compensa y tratar de estar feliz con ello (o replantearse las prioridades y tomar nuevas decisiones). ¡Mucho ánimo a todas las personas que cada día estáis haciendo malabares por criar y trabajar!

  2. Tienes toda la razón, es todo un desafío. Empecé como freelance medio año antes de que fuera la pandemia, ya con tres hijos, y la pequeña de meses. Cuando trabajaba de casa siempre se ofrecía que tuviera que pedir día por que alguno de mis hijos se enfermaba. Deje el trabajo como docente, y me dedique a mis hijos, luego llegó la pequeña. Apenas empezaba con el ritmo con proyectos, fue emocionante recibir mi primer encargo, de ahí otros, me sentía valiente aceptando tantos como me llegaban, hasta que ¡zaz! enfermamos en casa con covid, y eso que no salíamos de casa, sólo mi esposo, y con eso nos contagiamos. Medio año enfermos, entre atender la casa y a los enfermos y estando enfermos y uno de gravedad. Perdí muchos proyectos por la demora, no podía concentrarme, fué caótico. Pasó ese medio año y 6 meses más y apenas estoy retomando. En definitiva es de mucha dedicación y sobre todo paciencia. Felicidades por tu articulo, éxito y sigue creciendo.
    [+2] mamá freelancer

  3. Hola María

    Eso de mamá freelance suena raro. Suena a servicio de freelance para mamás… que podría ser hasta un buen negocio. De hecho, ya he oído hablar de algo parecido por algún lado.

    ¿Te has planteado unirte a algún grupo de crianza de tu zona?

    Un abrazo

      1. Seguro que si te metes en algún grupo de crianza de tu ciudad, van a estar muy contentas de contar con una freelance como tú.

  4. Seis semanas son pocas y dieciséis también, nos agobiamos las mamás trabajadoras fuera y dentro de casa porque no es suficiente. La conciliación en España a día de hoy es una utopía para madres y para padres. Partiendo de esa punto, eres una mamá estupenda y seguro que tu experiencia les vendrá muy bien a otras que pasen por lo mismo.
    De todos modos, pienso que es más fácil y menos traumático para progenitores y bebés ser mamá freelance.
    Un besote

Deja un comentario