Motivos para dejar un trabajo con un cliente

Conseguir los primeros clientes cuesta tiempo y esfuerzo; conseguir clientes fidelizados cuesta aun más. Pero sí hay algo realmente costoso para un freelance es dejar de trabajar con sus clientes; así que tienen que existir buenos motivos para dejar un trabajo con un cliente fidelizado.

En todos mis años trabajando desde casa, han sido varias las ocasiones en las que he tenido de decidir que era el momento de dejar el trabajo con un cliente, y estos han sido algunos de los motivos por los que lo he hecho.

Motivos para dejar un trabajo con un cliente o empresa

Que solo se acuerden de uno cuando han descartado cualquier otra opción o cuando saben que nadie más lo haría en los plazos y fechas en los que necesitan no es el principal de los motivos para dejar un trabajo con un cliente fidelizado.  Eso es habitual en mi trabajo. PEro hay otras razones que sí son decisivas.

Clientes con objetivos cambiantes

Una de las situaciones más agotadoras para un freelace es trabajar con empresas que no tienen nada claros cuáles son sus objetivos.

Al comenzar, envían un extenso email con una forma de trabajar muy precisa, que se acepta y que hay que hacer propia. A los pocos días la modifican, y a los pocos días la vuelven a cambiar. Así indefinidamente.

De hecho, incluso pueden escribir un email reclamando que algún proyecto no se ha realizado siguiendo tales o cuales directrices de las muchas que se enviaron y que, por supuesto, luego se modificaron. 

Trabajar con esquemas muy detallados y que hay que modificar con mucha frecuencia, lleva mucho tiempo y agota bastante. Así que es uno de los mejores motivos para dejar de un trabajo con un cliente.

0% escucha, 100% culpa

Una alabanza por un trabajo bien hecho le gusta a cualquiera, sobre todo, cuando se ha puesto empeño y se le han dedicado horas que se han sacrificado del tiempo libre o del descanso. Una crítica no gusta tanto, pero es un toque de atención y sirve de motivación para no relajarse y buscar formas de seguir mejorando.

Hace poco leí en algún lado que una buena forma de mantener a un equipo de trabajo motivado es que por cada cosa negativa, se deberían decir cinco positivas. Igual este ratio está un poco idealizado, pero creo que indica que hay que ser generoso con las alabanzas y comedido con las críticas.

No hace falta descorchar la botella de champán, pero sí saber que el proyecto logra sus objetivos, que ha sido del agrado del cliente o, simplemente, que ha sido útil.

Los trabajadores desde casa también los cansamos de que entre nuestras funciones se incluya ser la diana de todas las culpas cuando los datos no son buenos. Así que cuando se comprende que por muy bien que se haga el trabajo, las culpas van a ir siempre al mismo lado, lo mejor es despedirse.

Poca experiencia

En la primera página del manual básico del buen freelance se indica: «Nunca aceptes trabajos que no estén relacionados con tu formación y que no domines a la perfección«. Al buscar cualquier cosa sobre el trabajo por cuenta propia, cualquiera con un poco de experiencia incluye la idea de «No aceptar proyectos fueran de los ámbitos que mejor se conocen«.

Pues nada: todos, absolutamente todos nos saltamos ese consejo y postulamos para algún proyecto del que tenemos «nociones» o alguna idea básica. Sí, yo también. Lo curioso es que, por el motivo que sea, la empresa acepta.

A partir de ahí empieza la desesperación, porque una vez quemados los cartuchos de las nociones básicas, hay que continuar con un trabajo para el que hay que dedicar muchas horas y que, sinceramente, cada vez apetece menos continuar, en parte por falta de ideas, en parte por desesperación y desmotivación.

Lo mejor y lo más justo sería no postularse a estos proyectos. Pero en el caso de que eso ya no sea posible, lo más recomendable en estos casos es ser sinceros con la empresa y reconocer las propias limitaciones, en cualquier caso, quedarán en evidencia más pronto o más tarde, así que lo mejor es que sea pronto.

Nuevos proyectos a la vista

Pero si hay un motivo de dejar de trabajar con empresas que me hace sentir culpa es el momento en el que tengo que dejarlos porque no tengo tiempo para dedicarles.

Si mis días tuvieran el doble de horas, probablemente dedicara más tiempo aún a trabajar, pero como las horas son las que son, a medida que llegan nuevas empresas y proyectos, hay que incluirlos en los horarios. Cuando nuevos proyectos importantes llegan, los pequeños proyectos son los más afectados por la falta de tiempo y energía.

Si la situación es puntual, no será un problema mayor. Pero cuando nuevos proyectos se convierten en algo habitual, a los antiguos se quedan siempre en segundo lugar. Así que llega un momento en el que hay que ser justos con la empresa, con la que por lo general se tiene cierta confianza, y comunicarle el fin de la relación laboral para que puedan buscar a otro profesional que sí pueda dedicar el tiempo y el esfuerzo que merecen.

Si he dicho que este motivo me hace sentir culpa es porque reconozco que casi siempre prolongo este momento, y no por razones económicas, más bien por pena de tener que dejar de trabajar con empresas que conozco desde hace años, pero a las que sé que ya no puedo aportar mucho más, ni dedicar el mismo tiempo.

Son los mensajes que más me cuestan escribir y también de los que me da más pena recibir respuesta por parte de la empresa.

¿Cómo dejar un trabajo si hay motivos?

Según mi experiencia la mejor forma de dejar de trabajar con clientes cuando eres freelance es seguir estos pasos y, sobre todo, tener claro que es también una apuesta por el éxito del negocio.

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