¿Es este el teletrabajo que quiero?

Viernes por la noche a eso de las diez. Me escribe una empresa para enviarme un proyecto y me solicita evaluación y presupuesto. Las negociaciones concluyeron el sábado a primera hora.

Otro viernes por la tarde. Me contacta una empresa para concretar una entrevista para hablar de un nuevo proyecto en el que están trabajando y quieren que desarrolle. La reunión se celebra el lunes.

Domingo por la tarde. Me contacta el personal de recursos humanos de una empresa cliente para notificarme que necesitarán mis servicios a partir de la semana que viene.

¿Es este el teletrabajo que quiero? Tres situaciones reales y en primera persona que demuestran que nunca como ahora estar conectados las 24 horas ya es necesario. Y eso por no hablar de mi gestora (también empleada) que siempre me escribe fuera del que se supone que es su horario de trabajo.

Estas situaciones me han hecho pensar en que el trabajo en remoto real está muy alejado del teletrabajo que queremos y los trabajadores (autónomos o dependientes) nos estamos convirtiéndo en autómatas que tienen que estar dispuestos para el trabajo en cualquier momento. Y, ojo, no lo digo solo por la parte que me toca, después de todo yo soy autónoma, sino también por esos tres empleados que contactaron conmigo y que, a pesar de trabajar en oficina, tienen horarios cuanto menos, curiosos.

¿Es este el teletrabajo que quiero?

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Libertad horaria

Trabajar cuando quieras, organizar horarios a medida y similares… La primera idea sobre el trabajo en casa suele ser precisamente que ofrece mayor flexibilidad horario, en realidad, al final los clientes suelen tener horarios de oficina, así que para contactar con ellos, para lo que sea, hay que amoldarse a esos horarios en muchas ocasiones.

Sin embargo con la cosa del «estoy en casa» la disponibilidad horaria para temas de última hora o para urgencias es muchísima. ¡Y ya no solo urgencias! Parece que ahora la tendencia es aprovechar cualqueir rato para «ir adelantado trabajo para los próximos días».

Conciliación

Padres y madres ven en el trabajo en casa una excelente forma de compaginarlo todo y de tener más tiempo para pasar con la familia y, por supuesto, para no tener que depender de otras personas para el cuidado de los niños.

Pero de nuevo, también lo veo desde otra perspectiva, la excusa de «Sale el niño del colegio así que me tengo que ir» o «Está enfermo» ya no son suficientes para justificar que el trabajador no termine su jornada a la hora que toca, en el primer caso, la tarea urgente se puede posponer, se recoge al pequeño, se vuelve a casa y… ¡a seguir trabajando! En el segundo, ni siquiera es necesario posponer el trabajo. Desde luego, el confinamiento mostró cuál es la realidad de la conciliación…

El tema familiar es quizás el más llamativo, pero yo misma ya he dicho en alguna ocasión que he estado trabajando en sitios en los que antes me resultaría impensable, como en supermercados mientras hacia la compra, o en mi tiempo de vacaciones notificadas y renotificadas.

Libertad horaria, sí, otra vez

Sobre el tema de las vacaciones, los descansos y la libertad horaria vuelvo a incidir, porque las empresas se acostumbran a que el trabajador tenga horarios más flexibles y que parezca que siempre está disponible. Así que las empresas también disfrutan de mayor libertad para disponer de un trabajador en fines de semana, en horario nocturno… Así que al final es un trabajador 24 horas disponible.

Hace poco descubrí que el término de moda del verano es workation (work + vacation); o sea, que en teoría estás de vacaciones, pero como puedes trabajar en remoto, las vacaciones empiezan cuando termina la jornada de trabajo.

Trabajos más precarios

Hay mucha competencia en el mercado laboral en general. Pero con un trabajo en sede empresarial, la competencia se limita a las personas que pueden/quieren desplazarse hasta ese lugar, que no son pocas ahora mismo, pero con el teletrabajo y el trabajo por cuenta propia desde casa el número de candidatos potenciales es tan amplio como trabajadores haya en el mundo.

¡Así que ya puedes estar fino y cumplir con todos los requisitos porque buscar a otro no costaría nada!

Sin pagar más

Hay mucha competencia, así que el tema de fijar los precios no es tan libre (que es otro de los tópicos), además hay que competir con trabajadores de lugares en los que las tarifas son más bajas…

Así que las empresas esperan obtener presupuestos simpáticos y descuentos por cualquier situación. Es decir, trabajadores con mayor disponibilidad, a los que se pueden exigir reducciones en el precio por cualquier motivo o eliminación de algunos de los «privilegios» de quien trabaja fuera.

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