¿Cómo NO buscar trabajo como redactor de contenidos?

buscar trabajo como redactor de contenidos

Muchos nos hemos planteamos la posibilidad de comenzar a buscar trabajar como redactores de contenidos. No importa la razón que lleve a ello, tanto si se tiene un blog propio o si surge a partir de un proyecto que guarda relación con ese mundo o de la necesidad de encontrar un trabajo. El caso es que la idea de convertirse el redactor de contenidos parece, de repente, buena.

La decisión es fácil de tomar, porque se puede incluso compaginar con otras actividades, ya que se puede realizar como teletrabajo. Pero una vez que la decisión se ha tomado, la primera pregunta suele ser:

¿Por dónde empiezo a buscar trabajo como redactor de contenidos?

Esta pregunta no tiene una respuesta fácil; sobre todo, para alguien que nunca antes se había planteado esta posibilidad, o para quien, simplemente, ha tenido una colaboración puntual con un webmaster, que fue como yo comencé.  

Pues sí: después de un par de proyectos relacionados con una página web, me planteé la idea de incluir la redacción de contenidos para blogs y páginas web entre mis servicios como freelance.

Por supuesto la primera pregunta que pasó por mi cabeza una vez que lo tuve claro fue: ¿Por dónde comienzo a buscar ofertas de trabajo?

No hay que pensar mucho para saber quién, o mejor dicho: qué, puede proporcionar una respuesta rápida y completísima a esa pregunta (o a cualquier otra), así que introduje mi consulta en el cuadro de texto del más popular de los buscadores y pulsé Intro…

¿Cómo no buscar trabajo como redactor de contenidos?

Las respuestas que el motor de búsqueda me proporcionó fueron de lo más variadas. Así, la tarea única de buscar trabajo como redactora de contenidos se subdividió en varias tareas:

  • Leer
  • Seleccionar
  • Filtrar
  • Comprobar

Toda la información que tenía ante mí para encontrar aquella que fuera de utilidad en mi objetivo de buscar empleo como redactora de contenidos.

Cómo no buscar trabajo como redactor de contenidos

Las primeras posiciones estaban ocupadas por plataformas nombres de sobra conocidos. Por supuesto por post de escritores y medios de referencia que hablan de los muchos proyectos que estas plataformas ofrecen y de las incontables ventajas de usarlas; así como de las funciones que las hacen la mejor opción.

Así que me dije: ¿por qué no? Y empecé a registrarme en toda página de oferta que se cruzaba por mi camino virtual.

De este tipo de plataformas hay varios tipos:

  • Páginas en las que se publican ofertas de trabajo para redactores
  • Sitios en las que se publican proyectos de trabajo de redacción para freelance
  • Plataformas de anuncios clasificados
  • Páginas por créditos

Pero en todos los casos, hay algo que salta a la vista una vez completado el registro:  los miles de ofertas prometidas se quedan en unas decenas. Además, no suele haber muchos cambios.

En las primeras, las empresas y las ofertas suelen permanecer activas durante semanas e incluso meses, y cuando desaparece una oferta aparece otra sospechosamente parecida; en las segundas sucede más o menos lo mismo, aunque de vez en cuando aparece algún proyecto para pujar, en el que gana quien ofrece el precio más bajo.

Y yo a ese juego no estaba dispuesta a jugar.

¿Qué conseguí con estas inscripciones?

Ni ofertas de trabajo ni respuestas a mis solicitudes recuerdo haber recibido. Lo que  sí recuerdo es que tardaron poco en llegar a mi correo newsletters y emails de publicidad.

Algunas plataformas se atrevían a sugerir en sus emails que la culpa era mía, porque mi formación no era la adecuada. Así que para «ayudarme» en el mismo email me proponían cursos propios que daban acceso a bolsas de empleo. 

¡Con lo que me cuesta >que el SPAM no se convierta en un problema, ahora resultaba que era la propia búsqueda de empleo la que me lo proporcionaba!

En definitiva, muchas horas de tiempo invertidas en registros para resultados muy pobres. Y ahora tendría que invertir aún más horas en darme de baja de cada una de estas plataformas y de la publicidad que llegaba.

Bueno, por lo menos el trabajo de darme de baja me lo ahorran.

No sé si mi experiencia sirve a todos los que se preguntan: ¿por dónde comienzo a buscar trabajo como redactor de contenidos?, pero estoy segura de que por lo menos servirá para evitar caer en errores básicos y empezar a crear un sistema a medida de todo aquel que, como yo una vez, se pregunta cómo comenzar a buscar proyectos de redacción de contenidos.

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