Emprendedor: Si quieres triunfar, evita estos errores


Emprender es una forma de encontrar trabajo, de hecho, es más bien crear un trabajo a medida y, en algunos casos, la única vía para poder trabajar. Hace años yo tuve que elegir entre seguir buscando trabajo o empezar a trabajar por mi cuenta (esta es la historia de cómo comencé a trabajar desde casa) y, la verdad, creo que no me ha ido mal.

¿Errores? A lo largo de estos años he cometido unos cuantos, y los que seguramente me quedan… Sin embargo, los errores me han servido para aprender y del aprendizaje de mis errores he conseguido tener un negocio que funciona. Y bueno, de esos mismos errores se nutre también este blog…

De hecho, ahora son muchos los emprendedores que solicitan mis consejos o, incluso, que me piden ayuda para comenzar a trabajar por cuenta propia. De hecho, ya he tenido algunas sesiones formales de asesoría y consultoría para trabajar desde casa o para emprender. Y es aquí donde, de nuevo, me encuentro con algunos de los errores más comunes de los emprendedores.

Triunfa como emprendedor evitando estos diez errores básicos

Antes de enumerar los peores errores para emprender, tengo que aclarar que algunos los cometí yo también, pero hay otros de los que solo puedo hablar a partir de mi experiencia en el funcionamiento de un negocio.

Estos son todos los errores fatales para un negocio que está empezando:

1. Desaprovechar la red de contactos

¿Qué emprendedor no sueña con tener una gran cartera de clientes desde el primer día? Lo ideal sería que, nada más comenzar, todo el mundo conociera el negocio y sus servicios y, por supuesto, que estuviera dispuesto a dar un voto de confianza al emprendedor. La realidad es bien distinta.

Una buena forma de comenzar (y una de las más desaprovechadas) es utilizar la red de contactos para encontrar esas primeras oportunidades de demostrar la valía profesional.

Nunca hay que desestimar el valor de una red de contactos, aun cuando se considere pequeña. Y no solo a la hora de encontrar trabajo, sino también para:

  • encontrar recursos con los que mejorar el desarrollo de los proyectos
  • reducir costes
  • mejorar el servicio

Un consejo básico para cualquier emprendedor: nunca tirar una tarjeta de contacto ni infravalorar la ayuda que una persona ofrece.

2. No desarrollar un plan para captar clientes

Ya lo dije antes: lo ideal sería que los clientes encontraran el negocio por arte de magia, y que les resultara a medida de sus necesidad, pero no es así. Cuanto antes se acepte que hay que “salir” a buscar a los clientes, menos tiempo se perderá esperando y más pronto se empezará a “producir”, que es el objetivo.

¿Cómo captar clientes? No hay una única respuesta válida, y las posibilidades son muchas dependiendo de:

  • El tipo de trabajo
  • Su ubicación
  • Los servicios que ofrece
  • El cliente objetivo

Por ejemplo, yo empleo varias estrategias desde el principio y una de las más efectivas siempre ha sido “salir a picar puerta“, virtualmente hablando, claro.

Por supuesto, al pensar en que los clientes encuentren el negocio, hay que tener claro que ello conlleva una inversión: inversión en dinero o inversión en tiempo (aunque lo más probable es que sean ambas).

3. No planificar gastos

Emprender no es barato. En la mentalidad de los emprendedores debe fijarse que:

  1. Antes de empezar el negocio se gasta dinero
  2. Pasarán varios meses (o incluso un año) antes de que ingresos sean suficientes como para que el negocio se mantenga por sí solo. Y alguno más para que sea rentable.

Así que antes de convertirse en un emprendedor hay que pensar muy bien en cuáles van a ser esos gastos y en si será posible afrontarlos, y no solo al empezar el negocio, sino también en todo ese periodo que va desde que se abre el negocio, hasta que los ingresos dan lo suficiente como para que este se mantenga por sí solo.

Cuando se abre un negocio hay que hacerlo con dinero suficiente para afrontar los primeros meses y no está de más desarrollar un plan de ahorro para asegurar el buen funcionamiento del negocio para esquivar sorpresas tales como un periodo de baja demanda.

4. Pensar solo en beneficios

Que en la factura que se emite hay solo ganancias que van directamente al bolsillo del emprendedor es uno de los pensamientos que muchos de los que inician con un negocio por cuenta propio dan por seguro.

Sin embargo, no todo son beneficios, y una parte de esas facturas deberá destinarse a cubrir gastos, y de otra, hay que pensar que el autónomo es solo un intermediario y que, llegado el momento, la administración la demandará la parte que le corresponde (IVA, retenciones y demás).

Hace tiempo que hable sobre el ejercicio para saber cuánto vale realmente mi tiempo de trabajo, un imprescindible para los emprendedores, y también para quienes ya tenemos el negocio en funcionamiento. Este es el post: https://sobreviviratrabajarencasa.com/2018/05/22/cuanto-vale-mi-tiempo-de-trabajo/

5. Realizar presupuestos bajos

No me contratarán si no trabajo más barato que la competencia

Un pensamiento tan común, como erróneo. Y de este, porque tengo experiencia.

Realizar presupuestos bajos es la mejor forma de atraer clientes que no ni al trabajador, ni el trabajo que realiza, así que es la manera más rápida de acabar con un negocio, ya que no hay nada más desmotivador que no recibir la justa retribución por un trabajo bien hecho.

Además, cuando se realizan presupuestos demasiado bajos, es difícil salir de esa dimámica, ya que todos los clientes esperarán los mismos precios.

Lo mejor es conseguir que te contraten por ser bueno, no por ser barato, es cierto que el proceso será algo más largo, pero merece la pena porque se está trabajando en el valor de marca. Un buen profesional pone el precio que considera justo según sus conocimientos, su formación y su experiencia.

6. Creer que todo el trabajo está relacionado con los servicios que el negocio ofrece

Sin duda, uno de mis errores “favoritos”. Al pensar en convertirse en trabajador por cuenta propia es fácil caer en la tentación de soñar con clientes ideales, con la libertad de poder realizar el trabajo tal y como se desea, con poder trabajar con un horario libre, con lo caer en los errores de las empresas en las que se ha trabajado,… En definitiva, en ser tu propio jefe.

Pero, jefes grandes o pequeños, todos tienen obligaciones y tareas que cumplir. Así que, las horas de trabajo totales no serán solo las que se atiende el negocio y “se hace dinero”.

  • Captación de nuevos clientes
  • Atención al cliente
  • Fidelización
  • Preparación de presupuestos
  • Revisión del estado de pagos de facturas
  • Recordatorios de pagos
  • Estado de cobros
  • Control de stocks

Y aquí hay dos opciones:

  • O el emprendedor destina parte de su tiempo a realizar esas tareas
  • O contrata a alguien para que las realice

En cualquiera de los casos, es un gasto importante, o un gasto de tiempo que no se puede destinar a trabajar, o un gasto dinero para pagar a la persona que realiza esas tareas. Aunque lo más normal es que, en cualquier caso, sea un gasto de tiempo y dinero al mismo tiempo.

7. No escuchar al cliente

El más clásico de los errores del emprendedor novato es, precisamente, creer que sabe exactamente lo que el cliente necesita. No siempre es así. Y aun cuando lo es: hay que escuchar al cliente, y no solo por lo que dice sobre el producto o servicio que necesita, sino todo lo que comenta (o deja de comentar) sobre por qué quiere contratar nuestros servicios y no los de la competencia.

Solo una vez que se aprende a escuchar al cliente se le puede ofrecer el producto o servicio por el que confiarán en tu empresa, y no en la de otros.

8. No estar dispuesto a aprender

Después de años de experiencia en empresa y de años de experiencia trabajando por mi cuenta, podría parecer que lo sé todo sobre mi trabajo y sobre cómo gestionarlo desde casa… ¡Ni remotamente! Y no solo por el avance imparable de las tecnologías, sino porque hay mucho sobre lo que aprender, tanto en mi profesión, como en la gestión de un negocio online.

Recuerdo que, cuando salí de la Universidad, creía que lo sabía todo. Mi técnica era “perfecta”, muy depurada, muy limpia, de manual, vamos; sin embargo, tarde poco en comprender que yo solo sabía la teoría, pero la práctica es otra cosa. Ahora soy, quizás, menos perfecta, pero mucho más eficaz en mi trabajo.

9. No escuchar a quienes tienen más experiencia

No soy de las que creen que haya que quedarse anclados en el pasado, ni mucho menos, y tampoco creo que exista una única forma de llevar un negocio. Cada emprendedor debería conocer su negocio lo suficiente como para gestionarlo tal y como el negocio lo requiere.

Pero cuando un negocio funciona, y funciona desde hace tiempo, eso es porque quien lo gestiona sabe bien cómo hacer que funcione, así que cuaquier consejo será valioso para un emprendedor.

En estos años, he tenido muchos y muy buenos maestros, algunos me han enseñado a desarrollar de forma eficaz un proyecto de trabajo, y otros me han enseñado (y no siempre por las buenas) a manejarme en el peligroso mundo del trabajo por cuenta propia y a defender mis derechos.

10. Tener miedo a reclamar facturas

Después de desarrollar un proyecto, sienta bien recibir la recompensa… Sí, bueno, en forma de felicitación o de sentimiento de trabajo bien hecho, también, pero sobre todo, de recompensa económica.

Lo ideal sería que todo producto entregado según lo acordado entre emprendedor y cliente se pagara también en los tiempos acordados; sin embargo, no siempre es así y, a veces, pasa mucho tiempo hasta que el importe acordado aparece en la cuenta bancaria.

Si hay algo a lo que muchos emprendedores novatos tienen miedo es a reclamar el dinero por su trabajo.

Cómo hacer para que mis clientes me paguen” uno de los aspectos sobre los que más consultas recibo y, lo más curioso es que, cuando pregunto que si le han reclamado, la respuesta habitual suele ser:

“No. Me da vergüenza”.

¿Vergüenza? No se está pidiendo una limosna, ni un favor, se pide el dinero por haber hecho un trabajo, por haber puesto a disposición del cliente experiencia y formación. Así que hay que pensar que, recibir la retribución acordada, es solo una fase más del proceso de trabajo.

Lo ideal sería que todos los clientes pagaran a tiempo, pero no es así. Sin embargo, los gastos llegan regularmente; así que un emprendedor que no esté dispuesto a perder la vergüenza a reclamar facturas, está condenando su negocio al fracaso, irremediablemente.

11. No poner condiciones

Como mandan los estándares, iba a acabar con el décimo error, pero me siento generosa, y voy a añadir uno más: Las condiciones relacionadas con el trabajo.

Quizás sea un error del que se aprende a base de trabajar, y de ver cómo se repiten situaciones que hacen perder tiempo, dinero, recursos o energías.

¿Qué tipo de condiciones? Solo un emprendedor sabe cómo gestionar su trabajo y cómo funciona bien mientras lo desarrolla, pero la lista podría incluir:

  • Cambios de última hora
  • Contratación de servicios
  • Cancelaciones
  • Reclamaciones

Y aquí tengo que hablar sobre uno de los aspectos más polémicos del mundo de los negocios: “Solicitar que los clientes paguen una parte de la factura por anticipado”, una condición que muchos no están dispuestos a poner, pero que siempre se debería valorar, ya que en algunos casos se hace necesario, y en otros imprescindible para el buen funcionamiento del trabajo, por ejemplo: cuando hay que adquirir material para desarrollar el proyecto.

Poner condiciones agiliza el desarrollo del trabajo y ayuda a crear una imagen profesional, por ello, es importante valorar cuáles serán las que ayuden al negocio y, por supuesto, presentarlas como parte del propio trabajo.

Una buena forma de incluirlas, es presentarlas al cliente junto con el presupuesto, de esta forma, se entenderán como parte del acuerdo desde el primer momento.

Defender el propio negocio

Cuando se emprende, hay que dejar de lado los propios miedos, inseguridades y prejuicios y empezar a pensar en cómo hacer crecer el negocio, para lo cual, será necesario conocer los propios derechos y deberes y tener muy claros los objetivos.

Solo así el emprendedor pondrá en marcha su idea de negocio y se convertirá en empresario con un negocio real.

2 comentarios en “Emprendedor: Si quieres triunfar, evita estos errores

  1. Hola María

    Yo añadiría: ‘No confundir oficio con negocio’

    Puedes ser muy bueno en lo tuyo, pero venderlo en la red es harina de otro costal. No hay más remedio que destinar una cantidad importante de dinero para la formación en Marketing online en alguna de sus variedades. A mí en particular, me gustan los cursos de copywriting.

    Hay muchos cursos en el mercado para todos los gustos y bolsillos. Pero los más interesantes son los que ofrecen además un grupo en el que poder relacionarte con otros alumnos. De esta forma, aumentas tu red de contactos con gente afín a tu negocio.

    Un abrazo

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