5+1 Tips para separar trabajo y casa (L-V)


El hogar es el lugar en el que estar con la familia o solo, en el que descansar y desconectar, en el que alejarse del mundo o en el que pasar divertidos ratos con familia y amigos o en el que desconectar de todo con un buen libro… Pero para un freelance también es el lugar en el que se desarrolla la actividad profesional.

Dicho de otra manera: la casa no es solo el hogar, es también el lugar en el que se encuentra la oficina.

Sé que hay muchos trabajadores que se llevan trabajo a casa, pero cuando hogar y empleo están en dos sitios físicos diferentes, la separación de cada una de las actividades es más sencilla; sin embargo, cuando ambas comparten un mismo espacio físico, los límites entre hogar y empleo no están siempre tan definidos.

Para mí, separar trabajo y casa es una de las claves del éxito. Pero también ha sido el resultado de muchas pruebas error-acierto hasta lograr una combinación que me resulta factible y que funciona para separar trabajo y casa, aunque compartan el mismo espacio físico.

Tips para separar trabajo y casa

cómo separar empleo y hogar al trabajar en casa

 Con el tiempo he aprendido cómo separar casa y trabajo, para lo cual he establecido algunas reglas y he creado rutinas, tanto a diario como los fines de semana. Con planificación y empeño, no hay nada que no se pueda lograr.

Mis reglas básicas para separar casa y hogar de lunes a viernes son:

Tener un espacio para cada cosa

Yo tengo la suerte de tener una habitación para trabajar. Pero aunque no sea una habitación completa, me parece importante tener un espacio concreto destinado al trabajo, un lugar en el que ser productivos y en el que tener todo lo necesario para trabajar a mano.

Eso no quiere decir que no haya cierta libertad para trabajar desde la terraza si el día está soleado, o para moverse a otros lugares, simplemente, es cómodo tener un lugar al que dirigirse cuando es la hora de trabajar, y un lugar que abandonar al terminar la jornada de trabajo. De hecho, parte de mi rutina al terminar el día es cerrar la puerta de mi ofi.

 Tener un tiempo establecido para cada cosa

También dentro de lo posible, es recomendable crear una rutina de trabajo con un horario, por ejemplo, yo intento tener un horario de oficina, similar al de mis clientes, aunque es verdad que este post es una actualización, y desde que lo escribí hay novedades, por ejemplo, ahora soy mamá freelance y eso cambia cualquier perspectiva…

Dejar claros mis horarios

Que yo tenga mis horarios de trabajo en casa claros es bastante práctico, pero es aun más efectivo cuando no soy solo yo la que los horarios claros. Que el resto de personas con las que se comparte el hogar tengan referencias sobre en qué momentos estás trabajando y sobre cuáles son tus periodos de máxima productividad es una de las mejores formas de lograr que el trabajo salga adelante.

Igualemente, hay que tener claro que nunca se van a reducir a cero las interrupciones por mucho que insistas en que necesitas máxima concentración.

Apago el equipo y cierro el ordenador

Cuando mi tarea diaria está realizada y no quedan pendientes en la planificación del día. Tras la revisión rutinaria de las cuentas de correo electrónico, no hay nada que reclame mi atención profesional, así que: ¿para qué dejar el ordenador y el resto del equipo encendidos? Lo apago, ¡y listo!

Que sí, a lo mejor luego quiero mirar las redes sociales o enterarme de la actualidad, o buscar planes de fin de semana, pero para eso, el móvil o la tablet. Por mi experiencia sé que si el ordenador está encendido por el motivo, al final voy a encontrar alguna cosa de trabajo que pueda adelantar, terminar, revisar… Y eso es precisamente lo que pretendo evitar.

Escritorio ordenado y con el menor número de cosas posibles sobre la mesa

Mientras el equipo “se duerme” controlo el escritorio para asegurarme de que sobre él no queda nada fuera de lugar, es un hábito que adquirí cuando trabajaba fuera de casa y que ahora me ayuda a asimilar que la jornada laboral ha terminado y que es tiempo de dejar de trabajar y de “irme a casa”.

Tiempo de salir de casa

Salvo que el día sea especialmente malo o que esté lloviendo, lo primero que hago al dejar mi ofi es salir a la calle y dar una vuelta, en ocasiones para comprar material de oficina o algo que necesite para el día siguiente, y a veces simplemente camino para desconectar.

Una vez que vuelvo a casa después del paseo para desconectar procuro hacer vida de hogar, intentando no caer en la tentación de entrar en esa habitación que uso de despacho, lo que no siempre es sencillo, porque después de todo, estoy en casa y ese es un cuarto que tiene de tanto en tanto otras funciones.

En cualquier caso, esta rutina me ayuda a crear límites entre qué es mi trabajo y  qué es mi casa.