Que me contraten por ser bueno, no por ser barato


El mundo del freelance es muy competitivo. Desde el primer día hay que tener muy claro que no se pueden tener todos los clientes a los que se escribe, ni todos los proyectos a los que se postula.

¡Ya me gustaría a mí cazar clientes tan fácilmente! Pero no, el entorno freelance se podría comparar con el de la jungla, con sus periodos de poco trabajo y otros en los que es difícil dar a basto con todos los proyectos que se gestionan.

Es, precisamente, en esos momentos en los que hay pocos proyectos, cuando más freelancers hay postulando por un mismo trabajo, y cuando más fácil es recurrir a la estrategia de proponer la tarifa más baja. Muchas empresas lo saben, así que ellas esperan a estos momentos para cazar buenos profesionales en su peor momento. 

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Teniendo en cuenta esto, me ha sorprendido mucho que, en una de mis búsquedas de ideas para nuevos contenidos para el blog, haya topado con una kw que más bien suena como el deseo que cualquier freelance tiene: “que me contraten por ser bueno, no por ser barato“.

Lograr que me contraten por ser bueno, no por ser barato

Equilibra la balanza para que me contraten por ser bueno, no por ser barato

Ser el más barato es la estrategia sencilla para conseguir proyectos, pero suele ser la mejor, sobre todo, cuando lo que pretendes es vivir de tu trabajo desde casa durante mucho tiempo y hacerlo tu forma de trabajar. Así que hay que empezar a pulir varios frentes para crear una imagen de profesional con el que las empresas quieren colaborar por ser bueno, no por ser barato.

¿Cómo se consigue tener esa imagen profesional? Bueno, requiere de algo de tiempo, pero también de atención a cada uno de los proyectos que se realizan y a cada una de las acciones que se realizan desde el primer día.

Ser consciente de tu valor como profesional

Un buen profesional lo es porque se ha formado y porque tiene experiencia. Formación y experiencia son necesarios para ser bueno en tu trabajo, pero para ambos se necesita tiempo y también se necesita inversión económica. 

Al buscar empleo no hay que olvidar todo este esfuerzo, que da valor al propio trabajo y hace que lo puedas ejecutar de forma eficaz y con buenos resultados. Así que, en lugar de centrar la oferta en un precio bajo, lo ideal es saber cómo resaltar esas habilidades adquiridas que serán las que harán que el cliente consiga el resultado que espera para su proyecto.

Dar un valor justo  a tu trabajo 

Una vez que se comienza a trabajar desde casa es el momento de sacar rendimiento a la inversión de tiempo y dinero. Formación y experiencia nunca deberían restar, sino sumar a la hora de calcular una tarifa justa.

Una tarifa económica da sensación de profesional que no conoce su sector, ya que no da valor al esfuerzo que supone desarrollar un proyecto con un resultado excelente.

Saber decir “no”

Es fácil respetarse como profesional freelance en un periodo en el que hay muchas ofertas de trabajo, pero cuando los proyectos escasean y, sobre todo, cuando el periodo de baja demanda se prolonga, no es difícil dejarse llevar por la desesperación y aceptar “lo que sea” con tal de tener algunos ingresos.

Pero, de nuevo, en este caso, se cae en el error de que contraten por ser económicos, y no por ser buenos profesionales. Si se quiere evitar, es precisamente, en estos momentos cuando hay que ser más fuerte y aprender a decir “no” cuando las condiciones del trabajo o la compensación económica por el mismo no son justas.

Ya sé que, con tantos años como llevo trabajando desde casa, es mucho más fácil, porque ya conozco los flujos de mi sector y he aprendido a adaptarme a ellos. De todas formas, si volviera hacia atrás, intentaría aprovechar los periodos de baja demanda para formarme o para recargar pilas, y evitaría seguir trabajando solo para sobrevivir.

Escuchar los requisitos de cada cliente

Cuando un cliente, un buen cliente, busca un profesional para desarrollar su proyecto, puede que crea que solo quiere alguien que le resuelva un problema, pero en realidad, todos los clientes buscan a un profesional que se implique con el proyecto y que tenga afinidad con la filosofía de la empresa.

De ahí que sea tan importante escuchar al cliente cuando presenta su proyecto y ofrecer una propuesta de valor, una solución completa al reto para el que la empresa busca aun freelance.

Al hacer una propuesta de valor, no es necesario utilizar terminología para marear al cliente con nombres raros a fin de parecer que lo sabemos todo, sino de mostrar interés real por el proyecto, y por todo lo que hay detrás de él y, al mismo tiempo, presentar un enfoque concreto para afrontarlo, aun cuando se aleje de las espectativas del cliente.

¿Funciona todo esto para que te contraten por ser bueno y no por ser barato?

Me encantaría decir que tengo la solución definitiva para que me contraten por ser buena, no por ser barata. Pero no, no es así. O tal vez sí después de todo, porque soy yo quien decide qué proyectos realizar y a qué ofertas de trabajo me postulo, así que también soy yo quien decide mis tarifas.

Por mi experiencia puedo decir que, en esto de trabajar desde casa posibilidades de trabajar hay siempre, de hecho, puede que llegue un momento en el que ni siquiera se para, no hay ni semanas ni fines de semana, pero suele ser a base de rebajar muchísimo las tarifas y, en definitiva, de tener una peor calidad de vida.

Es un bucle del que es complicado salir, pero hay que apuntar que, mejor que siete clientes que pagan poco, piden mucho y valoran nada el trabajo que desempeñan, es uno que paga lo que es justo para el trabajo que pide, y que lo valora el esfuerzo, la experiencia y la formación y el tiempo empleados en desarrollarlo de forma profesional.

En definitiva, se trata de dejar de pensar en trabajar para sobrevivir y empezar a pensar en trabajar bien para vivir mejor.

4 comentarios en “Que me contraten por ser bueno, no por ser barato

  1. Hola María

    Hay un triángulo que todo freelance tiene que tener claro. Sus vértices serían:

    > Formación y experiencia
    > Propuesta de valor
    > Cliente ideal

    El problema suele ser que no se precisa con detalle la relación entre la propuesta de valor y el cliente ideal. Y así no hay forma de ajustar precios.

    Un abrazo

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