Cosas que hacen que trabajar en casa merezca la pena


Hay quien solo encuentra cosas positivas en trabajar desde casa y quien solo ve cosas negativas. Yo, que tengo un poco de experiencia en ello, sé que hay un poco de todo y, la verdad es que hay días que se me hace más cuesta arriba que otros.

Por lo general, tiendo a quejarme que es lo interesante, aunque se nota que en el fondo estoy encantada de la tranquilidad que me ofrece trabajar en casa y de algunas ventajas relacionadas con el lugar en el que está mi ofi. Pero hoy me he planteado un ejercicio (a veces me gusta proponerme retos) y, aprovechando que la ONU eligió el 20 de marzo como Día Internacional de la Felicidad, me he preguntado:

Y yo: ¿Por qué soy feliz trabajando en casa?

Y no, no me he conformado con dar razones por las que estoy cómoda en casa o en pensar que es mi forma de trabajar, sino que he pensado en cosas que realmente me hacen feliz en mi trabajo en casa esas cosas por las que trabajar en casa merece la pena.

Cosas por las que trabajar en casa merece la pena

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Y a mí: ¿Qué es lo que me hace feliz día a día de mi trabajo en casa?

Desayunar con calma

¡Me encanta el momento del desayuno! No es la primera ocasión en la que reconozco que  desayunar es una parte importante de la rutina mañanera de mi jornada de trabajo en casa y de que no me vale un café con leche y bollería industrial.

Desayunar en casa tranquilamente es uno de los momentos más felices de la jornada, una forma de empezar con buen pie y de ir organizando mis ideas, pero con una actitud positiva.

Un paseo 

Para despejarme, para inspirarme, para desbloquearme cuando un proyecto se atasca. Dar un paseo matutino es uno de los pequeños placeres de mi trabajo. Lo mejor de todo es que no tengo que dar explicaciones a nadie, ni esperar a que llegue una hora en concreto, simplemente, termino los imprescindibles y reviso los urgentes y, cuando considero que lo importante está resuelto, aprovecho.

En realidad, el mío más que un paseo es una marcha, me gusta ir a buena velocidad y perderme en mis pensamientos, en no pocas ocasiones, la solución a un proyecto ha llegado en medio de estos paseos.

A veces incluso me permito el pequeño placer de dejar el Smartphone en casa.

Los buenos clientes

Los que entienden que si envían sus proyectos en último lugar, no irán a la primera posición. Los que envían la información y la documentación al tiempo. Los que envían un proyecto cerrado y listo que empiece a trabajar. Los que solicitan la factura nada más terminado el proyecto, o en los últimos días del mes. Los que pagan el mismo día en el que reciben la factura.

Porque sí, los clientes del freelancer son de lo más variados, pero no todos ellos son “malos” y algunos hacen que trabajar en casa merezca la pena.

Saber que los proyectos permiten tener ahorros

Siempre he dado mucha importancia a la estabilidad económica, no sé, me educaron para no vivir al día y para depender siempre de mí, y de mis ingresos, así que pensar que mi trabajo no solo me da estabilidad económica y laboral, sino que además me permite ahorrar me resulta muy satisfactorio.

Recordáis cuál es mi sistema para tener ahorros trabajando en casa, ¿Verdad?

Poder tomarme una tarde libre

No es que me pueda tomar descansos cuando quiera… Bueno, por poder, puedo, pero los proyectos se quedarían sin hacer y eso podría suponer un problema.

Pero la motivación de poder dedicarme una tarde libre cuando he concluido un proyecto especialmente denso o cuando un cliente me felicita por una entrega de calidad y en tiempo récord es una de las pequeñas recompensas que más me gustan.

La sensación de haber cumplido al terminar cada día

Pero, sobre todo, me hace feliz la sensación de haber cumplido con mis objetivos cada día. ¡Y eso que algunos días termino agotada! Pero pensar que me marqué unas tareas y unas metas para ese día y que, al terminar la jornada están cumplidas es la mejor recompensa y mi premio personal por un trabajo bien hecho.

 

Es cierto que muchos días escribo sobre los aspectos más negativos o menos conocidos de mi trabajo desde casa como freelance y ello puede hacer pensar que tengo motivos para quejarme ¡Qué los tengo! Pero también tengo buenas razones para seguir trabajando así.

Y vosotros: ¿Os habéis planteado qué os hace felices de vuestro trabajo o de vuestros proyectos?