Cómo superar un periodo de baja demanda de trabajo en casa

Todos los que trabajamos por cuenta propia sabemos que la demanda de trabajo no es continua y constante. Pues sí, hay periodos en los que todas las horas de trabajo se hacen pocas y otras en las que la tarea principal es pulsar F5 con la espera de que llegue algo, ¡Lo que sea!

Yo acabo de pasar por un periodo de baja demanda de trabajo freelance.

No es que haya sido una sorpresa, o que me haya causado grandes problemas, de hecho, hace años que descubrí que los meses de febrero y septiembre/octubre es mejor dedicarlos a esos temas pendientes que voy dejando por falta de tiempo en otras ocasiones.

Mis meses de trabajo flojos son esos dos, lo que no quiere decir que para todos los freelancers sean, precisamente, esos mismos. De hecho, muchos compañeros se permiten vacaciones en agosto y, si yo lo hiciera, estaría perdiendo uno de los meses de más trabajo.

La primera vez que la demanda de trabajo desde casa fue menor…

baja demanda de trabajo

En realidad, ya lo tengo asumido y asimilado, así que incluso planifico con tiempo mis vacaciones para que coincidan en esos dos meses, o sea, que ya los considero los dos meses en los que no trabajo, año tras año. Sin embargo, aun recuerdo la primera ocasión en la que el envío de solicitudes de presupuestos y proyectos descendió. Fue un febrero.

Me adentré en el trabajo por cuenta propia un mes de octubre, con un cliente que contactó conmigo de una curiosa forma, de la que ya hablé en cómo comencé a trabajar en casa. Con mucho miedo, pero también mucho empeño, decidí convertir aquella oportunidad en la base de mi futuro laboral por cuenta propia, por suerte, tenía algunos contactos y, sobre todo, mucho empeño en que aquello funcionara (tampoco es que las alternativas fueran muchas). En los siguientes meses, las propuestas de proyectos iban llegando. No voy a decir que el éxito fuera inmediato, sería mentira, pero he de reconocer que el negocio iba marchando… Hasta febrero del año siguiente.

De repente me dejaron de enviar proyectos, y los que me enviaron fueron muy pequeños. Sinceramente, me asusté: ¡Mi proyecto había tenido un recorrido muy breve!

¿Qué podía haber ocurrido? Me dio por analizar todas las posibilidades, ya que:

  • No había tenido quejas
  • Ninguno de los clientes había echado el trabajo para atrás
  • Algunos se habían convertido en habituales.

Así que, empecé a dudar de mi trabajo y pasé buena parte del mes:

  • Revisando cada uno de los últimos proyectos en busca de defectos
  • Investigando en foros para saber si los precios del sector había caído drásticamente…
  • Visitando las páginas de los clientes para ver si se habían ido a quiebra.

En definitiva, me obsesioné un poco. También es verdad que el hecho de que todos los clientes hubieran desaparecido a la vez me tenía algo mosqueada, incluso llegué a plantearme competencia desleal o algo similar.

Sin embargo, una vez pasada la primera semana de marzo, las cosas volvieron poco a poco a su cauce normal y mi proyecto desde casa siguió creciendo… Hasta mediados de septiembre, en que, de nuevo, los proyectos cayeron hasta desaparecer, para volver a aparecer en la segunda quincena de octubre como si nada hubiera ocurrido.

Cuando el siguiente febrero llegó, empecé a tener la sospecha de que el trabajo iba a ser cíclico. Los siguientes años confirmaron que febrero y septiembre/octubre son meses que puedo dedicar a otras actividades, sin miedo de que un proyecto urgente me estropee los planes.

¿Es bueno o es malo afrontar un periodo de baja demanda de trabajo en casa?

Vamos a ver, qué trabajo por cuenta propia, y la inestabilidad laboral siempre camina a mi lado. Tener poco trabajo no es bueno, en principio, aunque tampoco tiene por qué ser malo…

Reconozco que actualmente, hasta lo fuerzo un poco. Cada año, aviso a todos los clientes de que estaré de vacaciones una semana en cada uno de esos periodos. Como suele ocurrir, basta que diga que no estaré disponible, para que alguno se acuerde de que tiene un proyecto guardado en algún cajón…  Pero ese es otro tema y, la verdad es que los clientes suelen ser bastante flexibles con las fechas de entrega cuando indico que estoy de vacaciones. Prefiero tener una vuelta al trabajo a pleno rendimiento después de unas vacaciones, que pasar todo el mes enganchada al F5…

Si algún día detecto cambios, o un periodo de baja demanda se extiende más de lo habitual supongo que me echaría a temblar y haría un análisis exhaustivo. Sin embargo, de momento, la regularidad se mantiene, así que considero los periodos de baja demanda de trabajo en casa momentos con alto potencial para:

  • Perder el miedo al proyecto urgente

Típico del freelance suponer que en cualquier momento llegará ese gran proyecto al que no se puede renunciar porque nos arreglará las cuentas del año… Los proyectos urgentes o los grandes proyectos pueden llegar en cualquier momento, sí, pero eso no significa que tengamos que estar siempre disponibles y siempre a disposición para responder cuando llegan.

Aunque los clientes siempre usan “urgente” “prioritario” “asap”, sobre todo, para que confirmes tu disponibilidad (luego para enviar la documentación ya se lo tomarán con calma, y lo de los pagos, aun más…), esperan cuando saben que han contactado con un profesional capaz de desarrollar un buen trabajo.

  • Desconectar del PC

Paso tantas horas delante del PC que algunos días me sorprendo. Cuando termino mi horario de trabajo siempre navego en busca de información, además, busco ideas para el fin de semana, planes, reservo, contrato, comparo precios, paso por las tiendas online… ¡Y además ahora está el blog!

Cuando cierro el PC, utilizo en Smartphone…

Los meses de baja demanda me sirven para despegarme un poco del mundo virtual y conectarme al real. De hecho, intento tener planes que me obliguen a salir de casa en mi “horario de trabajo” normal y, sobre todo, que me obliguen a desviar la atención de los dispositivos electrónicos.

  • Analizar los objetivos propuestos

Al tener un negocio, siempre hay que plantearse objetivos, los hay a corto plazo, y también a largo plazo. Durante el tiempo de trabajo, me centro en conseguirlos, pero: ¿Cómo sé que realmente he alcanzado mis objetivos o en qué punto estoy para lograrlo? Ello requiere de tiempo de análisis, y estos meses me sirven para analizar los objetivos alcanzados y detectar desvíos o problemas.

Además, de forma personal, también tengo objetivos y planes. En estos meses puedo conectar con mi “yo” persona para saber si estoy cumpliendo mis objetivos personales y para marcarme nuevas metas.

  • Descansar

Y por supuesto estos meses son meses para descansar, para dedicarme a mí, de hecho, como digo, son mis meses de vacaciones, ya que son los momentos propicios para ello.

Cómo reconocer cuáles son los periodos de demanda a la baja

Yo ya sé cuáles son mis meses “flojos”, pero eso no quiere decir que todos los freelance tengamos esos meses, ni siquiera en mi sector y en mi profesión es igual para todos. De hecho, conozco a compañeros que se van de vacaciones en julio o agosto, lo que para mí significaría renunciar a los mejores proyectos, que casi siempre recibo por entonces…

En ocasiones, el descenso es paulatino y se empieza a notar un mes antes; en otros, envío un proyecto que acabo de concluir y, de repente, me doy cuenta de que no tengo otro esperando en cola, o que lo que tengo es un proyecto muy pequeño. O sea, que no hay aviso.

Reconocerlos llevará algo de tiempo. En el mejor de los casos será algo cíclico y regular, como es mi caso; en otros, será algo más irregular, aunque lo cierto es que, a medida que el negocio se estabiliza, se tiende a la regularidad.

En cualquier caso, lo ideal es observar y analizar, buscar patrones que se repiten y conocer bien el sector y a los clientes, para poder prever los periodos de baja demanda de trabajo en casa. Un buen profesional freelance no es solo aquel que trabaja bien, sino el que sabe cómo gestionar de la forma más eficaz su tiempo, incluso en esos momentos en los que no tiene trabajo.

Aunque lo importante es que, estos periodos de descenso de proyectos suelen ser temporales y terminan de forma brusca, de hecho, en cuanto ponga el punto y final a este post, hay un proyecto que requiere mi atención.

(Voy a ser muy sincera: que este post iba a ser sobre tips para superar un periodo de demanda a la baja, pero luego me he puesto a escribir, y ha salido algo un poco distinto… Así que queda pendiente la segunda parte).

Y vosotros:

¿Tenéis periodos de baja demanda cíclicos?

¿Ya habéis pasado por alguno? ¿Cuál fue vuestra reacción? ¿Cuánto duro?

¿Sois de los que os lo tomáis con calma o de los que pasáis todo el mes actualizando las bandejas de correo y comprobando que vuestro móvil tiene línea?