Espacio de trabajo en casa vs. espacio de coworking

Febrero y la primera quincena de marzo son temporada baja de trabajo para mí. Hace años que lo sé, así que utilizo este mes y medio para otras cuestiones, como formarme, organizarme, analizar y planificar y, por supuesto, disfrutar de unos días de vacaciones, de hecho, mientras este post se publica yo estoy perdida por el mundo…

Este febrero ha sido especialmente productivo. A nivel freelance, he asistido a dos talleres (de uno de ellos hablé en el día que mi opinión sobre las plataformas para freelances cambió), he analizado mi actividad en el último año, he revisado cuentas, he hecho limpieza de dispositivos y he planificado objetivos para los próximos meses; a nivel bloguera (¡Y hasta parece que soy importante!) he tenido alguna reuniones que se han convertido en nuevos proyectos e ideas y que me han permitido conocer a profesionales y empresas.

Espacio de trabajo en casa vs. espacio de coworking

Entre las muchas cosas que he hecho, he conocido un poco más de cerca los espacios de coworking, además, he podido hablar con quienes prefieren trabajar en casa y con quienes optan por el coworking. Personalmente me considero del primer grupo, yo trabajo muy a gusto en mi casa y me cuesta imaginarme trabajando de otra forma, igual que hay personas que han reconocido que les atrae más el ambiente de los espacios de trabajo compartidos con otros profesionales.

Gente hay de todo tipo y no todos son tan respetuosos con las decisiones y opiniones ajenas cuando no se ajustan a las propias y también he recibido algún comentario como:

No entiendo como puedes estar trabajando en casa si te puedes permitir una oficina

Es un error trabajar desde casa siendo mujer. ¡Sal!

Yo creo en la libertad para elegir y en que no hay opciones mejores o peores cuando uno elige de forma consciente, analizando ventajas y desventajas. De hecho, aunque yo me encuentro muy cómoda con mi trabajo desde casa, muchas veces he recomendado desecharlo como idea para otros si:

  • No hay espacio concreto en casa para trabajar
  • No se cuenta con fuerza de voluntad para ponerse a trabajar cuando se está en casa
  • Cualquier cosa sirve de distracción
  • No es posible compaginar horarios con otras actividades o con personas con las que se comparte la casa
  • Trabajar en casa aburre, desmotiva, deprime…

Voy a dejar clara una cosa desde ya: ¿Trabajar desde casa es más barato? No, al menos, en mi caso, no. Vivo de alquiler y, cuando busco casa siempre tengo que contar con que tenga una habitación extra disponible para convertirla en mi oficina, además, siempre indico que quiero una casa que no sea ruidosa durante el día, especialmente la habitación que será mi oficina. Así que no me vale cualquier casa. Por otro lado, el coworking se está convirtiendo en una opción muy asequible, incluso para emprendedores novatos.

Espacio de trabajo en casa vs. Espacio de coworking

Después de conocer un poco más los espacios compartidos de coworking, de conocer a profesionales que argumentan y dan buenas razones para trabajar de una forma u otra y, conociendo por experiencia propia qué significa trabajar desde casa, he llegado a una serie de conclusiones sobre las ventajas y las desventajas de uno y otro espacio.

Espacio de trabajo en casa

quiero trabajar en casa

Empezaré hablando por lo que más conozco: trabajar desde casa. Además, voy a comenzar por la parte negativa:

Distracciones

He de reconocer que sí las distracciones en casa son muchas y, si no se tiene una gran determinación y una fuerza de voluntad férrea, pueden ser el peor enemigo de la productividad. Lo de las distracciones es una lucha diaria, porque no hay dos días iguales y, del mismo modo que una jornada me levanto superproductiva, la siguiente me distrae el vuelo de una mosca.

A veces, incluso, me distraemos incluso cuando no tengo nada que hacer… No voy a poner yo un ejemplo, os dejo el enlace a un relato con me sentí completamente identificada y con el que me reí muchísimo https://maximodisaster.blog/2017/10/11/mundo-moderno y aclaro que, aunque se presenta en forma de relato, está basado en una anécdota personal de la autora.

La realidad del espacio de trabajo

Lo de disponer de un espacio de trabajo completo, acondicionado y a medida, es un pequeño lujo con el que a veces solo es posible soñar. En una casa que se comparte con otras personas, tener un espacio propio no siempre es posible y, mucho menos, tenerlo 7/24 los 365 días del año… ¡Ni siquiera yo tengo algo así!

Y a veces no se trata solo del espacio, los equipos y los materiales también se tienen que compartir o, peor aun, no se comparten porque son delicados y una pequeña inversión personal, pero están expuestos a un incidente doméstico.

No salir de casa

Y bueno, luego está lo de la pereza…

Que sí que está muy bien quedarse en casa los días de lluvia o nieve, pero de nuevo, como no se tenga fuerza de voluntad, y un gran motivo, pueden pasar días y días sin abandonar la comodidad del hogar. No salir de casa puede no ser lo más adecuado para la productividad y la creatividad.

Claro que, también hay otras cosas que compensan:

Total libertad de horarios

Como una absoluta libertad de horarios, que me permite trabajar si un día me despierto más pronto y me siento inspirada o, por el contrario si necesito estar trabajando a altas horas de la noche.

No necesito salir de casa para trabajar a cualquier hora si la demanda de trabajo lo justifica.

Privacidad, confidencialidad, concentración y más

Por otro lado mi espacio de trabajo me ofrece toda la privacidad que necesito, sin molestias y sin que nada me desconcentre cuando estoy realizando un proyecto especialmente delicado.

Y por supuesto, tengo toda la libertad para organizar y cambiar el espacio según me convengan: girando la mesa, retirando la silla, disponiendo libros y material según los necesite. Cosas que, por supuesto, tengo siempre a mano y siempre en el lugar en el que las dejé.

Cuarto de baño para mí sola

Aunque si hay algo que me gusta es que tengo un baño para mí solita. Que sí, lo tengo que limpiar yo, pero eso no me parece una desventaja ¡Todo lo contrario! Sé con qué periodicidad se limpia, con qué productos, además, siempre me aseguro de que hay jabón, papel o toallas limpias.

Espacio de coworking o alquileres por horas

Espacio de trabajo en casa vs. espacio de coworking (1)

Sinceramente, tener un despacho es algo que valoré al principio y, los espacios de coworking eran la opción que más se ajustaba a mi presupuesto. No me parecen una mala opción, solo considero que no son la mejor alternativa para mi, de hecho, comenzaré diciendo cosas que me gustan de los espacios de coworking:

Pagar dinero hace que la gestión de trabajo vaya como la seda

Una verdad como un templo, al menos para mí. Al tener que hacer un desembolso económico, seguro que mi productividad aumentaría en las horas centrales que da gusto, conociéndome, lo de las distracciones y los tiempos muertos se iba a acabar en cuestión de horas.

El prestigio de trabajar en una oficina

Mis clientes no están en mi ciudad, así que es raro que se pasen por la oficina. Pero no es lo mismo decir que se trabaja en casa, que poder presumir de espacio de trabajo fuera. Añadir una dirección que empiece por nombre de oficinas da categoría y una es freelance así que si a ese nombre se le puede añadir coletilla “coworking” quedaría muy cool, no vamos a engañarnos. Ofrece imagen, presencia e incluso prestigio es algo que se pierde teniendo la oficina en casa.

Y no solo de cara a los clientes, como ya he dicho en más de una ocasión, al hablar de mi profesión a cualquiera me miran con respeto y admiración, al decir que trabajo por mi cuenta, me hacen la ola, pero cuando añado: ” trabajo desde casa” todo el prestigio desaparece en segundos, algunos hasta me miran con pena…

La posibilidad de tener espacios para reuniones o similares

Y de nuevo, no tengo reuniones con clientes de forma presencial. Las pocas que tengo, son telefónicas o por Skype y para eso, ya tengo asignado un fondo coqueto en mi oficina en casa, vamos que no va a aparecer mi novio planchando por detrás ni nada parecido. Pero un espacio de coworking suele ofrecer espacios amplios y confortables para reuniones, talleres y otros. No solo me parecen una buena opción por cómodos, sino también porque algunos están muy bien acondicionados.

De momento, mis tareas se realizan completamente online, pero tengo años de experiencia en formación, y no descarto volver a dar cursos o talleres. En mi casa no lo veo factible, no solo por el espacio, también porque tengo una vecina a la que le gusta mucho compartir, en concreto, comparte su música con todos nosotros…

Claro que no todo son ventajas en el coworking:

No es tu propio espacio de trabajo

El propio nombre lo dice: co-working, así que estás compartiendo el espacio con otras personas que, sí, pueden ser tan buenos profesionales como tú y mejorar tu productividad por efecto contagio… ¡O todo lo contrario!

Los habrá silenciosos y otros que necesiten pasar mucho rato al teléfono;  que requieran la misma concentración que uno, o cuyos trabajos permitan más dispersión; los habrá que tienen proyectos continuamente, y otros que, por baja demanda, se pasen la mitad de la mañana buscando a un compañero con el que hablar…

Los despistes 

Me conozco bien, soy exigente con mi trabajo, pero también despistada. A veces necesito trabajar con material extra, así que lo tendría que llevar, y luego traer a casa para seguir trabajando, y luego volver a llevar… ¡Total! Que lo acabaría olvidando en algún lado.

Veo lagunas en el tema de la privacidad y la confidencialidad

Por mucho que me aseguren que hay medios y formas de evitar problemas en ese sentido, yo al tema de la privacidad le veo bastantes lagunas. Si me llama un cliente supersecreto, ya me encargaré yo de hablar sin que nadie se entere;  si estoy trabajando con material sensible y me tengo que levantar al baño, ya bloquearé la pantalla, pondré contraseñas, activaré una alarma y pondré un cepo si hace falta.

Sin embargo, el problema sigue siendo que somos muy cotillas, de hecho, a veces, ni bloqueos, ni contraseñas, ni muros, hay gente que se pone a buscar información descaradamente mientras una está concentrada y nunca se sabe qué información han pillado, como la interpretan o con quien la van a compartir…

Hace nos días, recibí la última newsletter de Erika Martín y el contenido me encantó por útil y realista. Incluía un montón de consejos para salvaguardar la privacidad (podéis descubrirlos pinchando aquí), y por supuesto, no se olvidó de los espacio de coworking, así que si trabajáis en uno quizás os interese echarle un vistazo y analizar si, realmente, vuestros datos confidenciales están seguros.

Yo lo tengo claro: ¡De momento en casa! ¿Y vosotros?