El freelance y los jefes de empresa


¿Miedo a los jefes de empresa? Yo, ninguno. Los que me dan miedo son los del departamento con el que trabajo que son los que deciden si seguir enviándome proyectos o cambiar su estrategia o confiar en otro profesional. Pero a las altas esferas, hace tiempo que les perdí el miedo.

Creo que hay empresas en las que los jefazos no saben ni cómo me llamo y en otras “los de arriba” no tienen ni idea de si mis proyectos los lleva personal interno o personal externo.

En mi caso, la mayoría de las comunicaciones llega por parte de departamentos como Comunicación, Marketing o Recursos Humanos y, hasta hace poco, nunca me había puesto a pensar en la relación del freelance y los jefes de empresa, pensando en que no tengo mucho contacto con ellos…

¿Es verdad que el freelance y los jefes de empresa no tienen contacto?

El freelance y los jefes de empresa

el freelance y los jefes de empresa

El jefe novato

Acaba de empezar y todo lo que tiene son dudas. Lo que también tiene muy claro es que emprender es caro, así que reducen todo lo que pueden en personal y suelen encargarse de tantas tareas como pueden y, por supuesto, entre ellas se incluye la contratación de freelancers y trabajadores por cuenta propia.

El jefe novato casi siempre llegan con recomendación, así que ya tengo parte del terreno ganado y, bueno, en alguna ocasión el hecho de trabajar por mi cuenta y llevar ya varios años les resulta un aliciente más para confiar en mí.

Se dejan asesoran bastante y escuchan consejos, con ellos me gusta ser muy sincera y contrastar sus expectativas con la realidad, lo que no siempre se traduce en un presupuesto más elevado para mí, pero sí en mejores resultados a medio y largo plazo. Y es que si un jefe novato ve resultados, se puede establecer una relación laboral a largo plazo y muy beneficiosa para ambas partes. Cuando la empresa empieza a crecer, también suele hacerlo el presupuesto destinado al freelance, o sea, a mí.

El jefe multitask

Son jefes que tienes muchos proyectos y varias empresas: starptups, empresas con socios, proyectos independientes…  Nunca tengo muy claro cómo llegaron a contactar conmigo, aunque sospecho que envié algun email a una de sus muchas empresas y, después de un tiempo, sin saber muy bien cómo, se acordaron de mí.

Lo mejor de este tipo de jefes es que  que siempre tienen proyectos y, además, casi siempre contactan directamente conmigo, y son muy pocas las ocasiones en las que me pasan con algún contacto de empresa (Sospecho que no les interesa que se sepa todos los proyectos que llevan a la vez).

Lo peor de estos es que hay que estar muy atenta a las bandejas de correo, y revisar periódicamente las bandejas de correo no deseado porque usan varias cuentas al mismo tiempo y no es raro que, el día menos pensado, aparezcan con una nueva…

El jefazo

Son jefes de grandes empresas a los que gusta recordar que  son los que mandan, incluso con el freelance de turno. Dejan todas las tareas básicas de revisión de CV, preselección, entrevistas y cualquier otra cuestión secundaria al personal del departamento encargado, ahora bien, les gusta tener la última palabra, así que a la hora de decidir, van a ser ellos los que den el sí.

Su secretaria o el personal del departamento indicará un día y una hora para una entrevista, telefónica en la mayoría de los casos. El jefe no esta interesado en currículum, ni experiencia, lo que le interesa es dejar claro que su empresa es la más importante, sus objetivos los más elevados y, por lo tanto, que cualquier proyecto que desarrolle para ellos será primordial.

Puede que pregunten por la competencia para la que trabajas, pero no es por interés en la experiencia, sino para analizar el riesgo de la información que ellos creen que se compartirá (muchos ni siquiera tienen muy claro cuál será, pero siempre se basan en que será muy sensible y confidencial y que yo soy un freelance siempre a la caza de una infor que me haga millonaria…).

Son el tipo de jefes que más miedo me dan porque hay que medir cada palabra que se dice con ellos ya que tienden a ofenderse con facilidad o a corregir cualquier información que no se ajuste a sus conceptos e ideas, sea real, o no.

Por suerte, una vez superada esta prueba, nunca vuelvo a saber de ellos: ¡Tienen cosas más importantes de las que ocuparse que de tratar con un simple freelance!

El jefe que quiere ser líder

A este jefe le dediqué una de las frases que es fácil escuchar de tus clientes. Es un jefe que siempre tiene cosas más importante que hacer, así que delega las tareas básicas como la contratación de freelancers a sus empleados y se dedica hacer cosas de jefe…

Sin embargo, un día recibe una acción formativa,  un coaching o similares sobre liderazgo (los jefes no hacen “cursos”) y descubre que para triunfar no basta con ser un jefe, hay que convertirse en un líder. Después de las sesiones tiene claro que tiene que supervisar de forma efectiva y conocer las tareas de los subordinados, a la empresa desde dentro, para así conseguir que los curritos lo vean como uno más, pero que manda, y ganarse el respeto de sus trabajadores.

Y entonces descubre que no todas las personas que trabajan para la empresa, van a la empresa, también hay freelancers que colaboran en tareas concretas. Y claro, a esos también hay que supervisarlos, así que solicitan que todas las comunicaciones se hagan con email o se reproduzcan después por email, por supuesto, con copia al jefe. Nunca habla, ni saluda, ni corrige, ni hace nada, personalmente, creo que ni siquiera llega a leer ni uno de los mensajes. Después de unos días, directamente, deja de aparecer entre los emails. Hasta la próxima…

Este perfil también es habitual entre jefes recién llegados a las empresas y que quieren conocer cómo funciona todo.

El jefe invisible

Esto ya es un jefe a un nivel muy alto de empresa y, como la denominación invita a pensar, se trata de un jefe del que nunca llego a saber nada en realidad, más que por la información referente a su persona que me llega por parte del personal de contacto.

El jefe nostálgico

Es un jefe el que no tuve ningún contacto o, como mucho, que en algún momento pasó por un periodo de jefe-líder. Y si hablo en pasado es porque, en algún momento, por el motivo que fuera, decidí dejar de trabajar con esa empresa.

Entonces, después de un tiempo, el jefe decide llamarme para interesarse por los motivos de aquella decisión y para proponerme volver a trabajar con su empresa, a condición de mejor mis condiciones y de eliminar los orígenes de mis quejas.

Con este tipo de jefes me he encontrado en dos ocasiones, en una fue un jefe de departamento; en otra, el jefazo de la empresa.

La presión porque llame alguien de las altas esferas puede inclinar un poco la balanza, pero he de decir que ya son muchos años y mucho camino recorrido, así que ni las llamadas de los jefazos me impresionan. De hecho, de las dos ocasiones, solo en una volví con la empresa, y sí, las condiciones mejoraron para mí, aunque no tanto como me prometieron…

Como dato curioso, mientras escribía sobre jefes y me documentaba, encontré este post sobre los tipos de liderazgo, y me sorprendió que mis descripciones se ajustan bastante bien a las que proponen. Parece que, después de todo, aunque se diga que los freelance somos nuestros propios jefes, tenemos que afrontar prácticamente a los mismos jefes que tendríamos en una empresa… ¡Salvo que nosotros los tenemos a todos!

19 comentarios en “El freelance y los jefes de empresa

  1. Hola María,

    has dado en el clavo con las descripciones de jefes y en cómo actúan cada uno de ellos. Buenísima la de súper jefe, siempre tienen que dejar claro a todo el mundo que son los que más mandan y tienen que hacerse notar y hacer presencia con el formato de ir en copia en los correos, aunque luego el que toma la decisión real es el que está justo por debajo de él. Claro, los emails muchas veces ni los leen.

    ¿Qué tendrá la frase “Estamos contentos con tu trabajo”? siempre la sueltan a empleados y colaboradores externos cuando ven peligrar la relación laboral. Se deben pensar que es mágica y que con eso el empleado quemado ya no va a dimitir, y que los colaboradores externos continúen trabajando tan contentos para esa empresa. Si no te importa, te “robo” la frase para incluirla en mi post de “frases típicas de jefes”

    Un besote

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    • Hola Erika:

      Estoy convencida de que los jefes son los únicos que se creen las descripciones que aparecen en las webs corporativas, esas de “Somos la empresa líder en…” o “Empresa a la vanguardia en…”. Es más, se recrean en esa visión y no tienen ni idea de lo que realmente ocurre día a día, luego alguien les abre los ojos, y claro, entran en shock.

      ¡Ay, “la frase”! Como hace poco te comenté, la recuerdo de mis años trabajando por cuenta ajena, un clásico de jefes y jefecillos, sobre todo cuando detectan peligro de fuga. Y no, no es exclusiva de España. Inocente de mí, pensé que al ponerme por mi cuenta (y ser mi propio jefe. Topicazo freelance) me libraría para siempre de ella, pero no. De hecho, creo que ahora la escucho aun con más frecuencia, lógico porque trabajo con más “jefes”. Si hay algo que tengo claro es que no es un cumplido, es la baza que sacan los jefes cuando quieren algo del trabajador: que haga horas extra (gratis), que empiece a trabajar los sábados desde casa, que se encargue de una tarea que nadie quiere hacer (por ejemplo formación de becarios o estar todo el día en la ofi por un evento especial), un descuentito o que no nos vayamos con nuestro “talento” a otro lado. En realidad, no me la robas a mí, se la robas a los jefes 😛

      Un beso.

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  2. ¡Me encanta! La verdad es que me he reído mucho con tus descripciones. En mi sector, me he encontrado un par de veces con un tipo de jefe que no se ajusta exactamente a ninguna de tus tipologías: “el jefe novato que desea hacer méritos”. Recuerdo, hace unos años, una jefa de departamento que me devolvió un manual traducido quejándose, en un email con copia a su superior, de que había acentuado el término “más” y “además reincidentemente” —aclaraba. Traté de explicarle con todo el tacto del que fui capaz que se trataba de un adverbio comparativo y que, por tanto, en este caso se acentuaba, y lo hice a través de un email sin copia a su superior, por evitarle un pequeño mal trago (si es que a su superior le importaba algo el asunto, que lo dudo). La respuesta no se hizo esperar y fue seca: “Los ‘mas’ de nuestro manual no se acentúan”. Eso fue todo, pero lo bastante ilustrativo como para comprender que haber “desacentuado” los “más” sin rechistar hubiese sido más eficaz si quería conservar el cliente. No volví a recibir traducciones de ese departamento. Por suerte, sí de otros… Por cierto, también está el famoso “jefe apretador de tuercas”… ¡Dicho esto, también he tenido jefes fantásticos! Un beso, guapa.

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    • Hola:

      A veces tengo un lado malvado y no puedo evitar imaginarme qué hubiera ocurrido en tu caso si hubieras respondido con copia al jefazo…

      Es la segunda vez que leo un comentario de este tipo de jefes, yo no recuerdo ninguno así en mis años como freelance, aunque si trabajando en “ofi”. Hace años llevaba el front desk de una agencia de traducción, recuerdo que teníamos un cliente muy potente, que nos enviaba muchos documentos; sin embargo la responsable era muy puntillosa, y había que estar atentisímos a todos los detalles, tanto que, llegados a un punto lo traducia uno, lo pasapasábamos a corrección, lo revisaba yo y, por último, lo leia la directora. Una tarde de locos recibo uno de sus famosos emails, tenía tres emails abiertos al mismo tiempo, escribo en uno “Ya está la pesada otra vez. Hay que revisar”, envío y, en ese momento veo el destinatario. ¡Me había equivocado! No tardó en responder, salí del paso con una excusa que no nos hizo perder al cliente o quizás fuera que esa tarde comprobó que, aunque la consideraramos una pesada, tomábamos muy en cuenta sus quejas. Eso sí, yo aprendí que ser multitask no es buena idea jeje.

      Un beso.

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  3. Qué buen post 🙂
    Me encanta, sobre todo porque en mi empresa, donde casi hay más jefes que trabajadores, creo que los tengo todos, o casi XDDD
    Aunque mis trabajos desde casa son esporádicos y no soy un freelance propiamente dicho, hasta ahora mis relaciones con mis “clientes” son de lo más cordiales y fluidas. En mi caso, tengo la suerte de que mis curros en casa son pequeñas ayuditas, no vivo de eso, así que si en un momento dado alguno me tocara demasiado las narices, no tendría demasiados problemas en librarme de él. Supongo que para un auténtico freelance, tener que aguantar las exigencias de un “jefazo” arrogante y pagado de sí mismo debe ser un mal trago necesario…

    !Un abrazo!

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    • ¡Para que luego digan que los freelancers somos nuestros propios jefes y que, al trabajar en casa, nadie nos manda!

      Yo trato más bien con los niveles medios de las empresas, y con esos, en general, se trabaja bien. Muchos de los jefes de empresa que me contactan son novatos y no traen problemas si ven resultados, de hecho, incluso los hay que me piden opinión personal o, si no me la piden, pero veo que están perdidos, se la doy.

      Claro que un jefazo con madera y perfil de mandamás, tiene que recordar su poder hasta al freelance de turno, aunque muchos realmente no tiene ni idea de cómo funciona su empresa (o bloquean lo que no les gusta). Recuerdo hace tiempo la llamada de un jefazo ofendido porque les comuniqué que a fin de año dejaba de trabajar con ellos , más o menos, su idea era que eran la empresa con la que todo el mundo querría trabajar y que no entendían mi decisión, añadiendo mi favorita “Estamos contentos con tu trabajo” (un clásico del chantaje emocional a freelance y una de las últimas bazas que las empresas sacan). Básicamente les dije que sí, que muy buena empresa y muchos proyectos, pero se organizaban de forma caótica y que eso me hacía perder muchísimo tiempo en tareas repetitivas, reenviando cosas que ya había enviado, solicitando confirmación, pidiendo documentación que faltaba. Por supuesto, la organización también afectaba a los pagos. Así que le dije prefería centrarme en empresa menos importantes, pero en las que me sentía más respetada y en la que se valoraba mi tiempo. El jefazo reaccionó como si le hablara de una empresa ajena, se excusó diciendo que no tenía ni idea, que era normal porque eran muy grandes, pero que buscaría dónde estaba el problema. De todas formas, me reafirmé y a fin de año les dije adiós. Me encantaría saber cómo se gestionó aquella “crisis”…

      Vamos, que jefes hay muchos, y que hay que aprender a tratarlos con mano izquierda, pero también hablando claro si es necesario, que algunos se crecen tanto, que parece que se desconectan de la realidad…

      Saludos

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