Cuento de Navidad Freelance I: El fantasma de los pasados regalos de empresa


Hay una época en la que los sueños se pueden hacer realidad, en la que todos somos más generosos, en la que hay que compartir, en la que todo es alegría, ilusión, buenos propósitos… ¡Y regalos! Todo el mundo regala a los demás: a amigos y familiares, al amigo invisible, a los clientes, incluso creo que hay regalos de empresa a sus trabajadores.

Si la memoria no me falla, creo recordar que cuando trabajaba por cuenta ajena recibía un regalo de empresa poco antes de la Navidad como agradecimiento, así que trabajando como freelance, al llegar la Navidad, época de sueños, me da por pensar:

Quizás este año reciba un regalo por parte de alguna empresa. Un detalle de agradecimiento.

No sería tan disparatado teniendo en cuenta que:

  • Me he implicado al 100% en los proyecto de empresas en los que he trabajado
  • He trabajado horas extraordinarias cuando fue necesario, incluso fines de semana y noche
  • He estado disponible 24/7 y he respondido a emails de forma urgente, incluso sábados por la noche y domingos por la mañana
  • He sido muy flexibles con tiempos y modalidades de pago
  • Han dejado de utilizar mis servicios de la noche a la mañana, sin avisos, sin finiquitos ni razones
  • Me podían haber dicho cosas como: “Hemos encontrado a alguien que hace lo mismo por la mitad” para dejar de trabajar conmigo

Puedo entender, y hasta me parece lógico, que:

  • no me inviten a las cenas de empresa, (y casi hasta lo prefiero, porque así no caigo en ninguno de los errores épicos en las cenas de empresa que apuntaba Erika Martin);
  • no reciba formación o información, aunque pudiera tener utilidad para desarrollar proyectos;
  • que no tenga charlas motivacionales y que nadie se preocupe de si estoy contenta trabajando con la empresa;
  • etc.

Pero llegando la Navidad me permito soñar con un regalo de empresa al freelancer como agradecimiento, no sé, un detallito a modo de mensaje de “Bien hecho”.

Cuento de Navidad freelance. El fantasma de los pasados regalos de empresa

Había una vez una persona que trabajaba desde casa como freelancer y que recibía regalos empresa por Navidad. En esos días no era el timbre lo que sonaba, sino campanas y cascabeles, y no era el mensajero de turno el que llegaba, sino algún elfo de Papá Noel portando regalos de empresa al freelancer. ¡Con qué ilusión recibía los regalos! Claro, al estar en casa, siempre estaba cuando los regalos llegaban.

Durante todo el año sentía que no formaba parte de ningún negocio, ni tenía privilegios de empresa,  nadie se acordaba de sus vacaciones, ni la invitaban a ferias o eventos que organizaban. Era personal externo y esos privilegios estaban reservados al personal interno. Pero en Navidad todo cambiaba, y las empresas la consideraban casi como una más de las personas que trabajaban para ellos, y tenían un detalle, similar al que enviaban a sus empleados o a sus clientes.

Esa persona era yo.

El fantasma de los pasados regalos de empresa

regalos de empresa a freelancers

…que aparece antes de Navidad para recordarme que cualquier pasado (regalo) fue mejor.

Cada año por estas fechas, justo cuando las listas que enumeran qué regalarán las empresas españolas a sus trabajadores empiezan a aparecer, me visita el fantasma de los pasados regalos de empresa para recordarme algunos de los regalos clásicos, interesantes, originales o curiosos que he recibido.

  • Productos y artículos propios de la empresa

Los productos propios de las firmas para las que trabajo no son muy comunes, pero en alguna ocasión sí que he recibido productos y artículos fabricados por la propia empresa, o por sus colaboradoras.

En este sentido, las firmas de textil hogar siempre han sido las más generosas y, trabajando en casa, son detalles que, además, siempre vienen muy bien.

  • Regalos gastronómicos

Las cestas de Navidad son un clásico de estas fechas. Cuenta con simpatizantes y detractores, cuando trabajaba fuera yo pertenecía al segundo grupo; trabajando en casa,. Ahora las recibiría en mi domicilio, así que me evito uno de sus inconvenientes, nunca he recibido ninguna cesta clásica como tal, pero sí regalos gastronómicos. Entre los que recuerdo con más ilusión:

Bombones y dulces

Recuerdo sobre todo una ocasión en la que la empresa fue bastante generosa con la cantidad de chocolates. Ante la notable cantidad, mi madre sugirió que compartiera con familiares y amigos… Compartir está muy bien, pero mi madre no tuvo en cuenta lo golosa que soy, así que tampoco quedaron tantos para compartir…

Vinos y licores

El vino es un elemento que nunca me gustó en las cestas de empresa que me regalaban, por lo que pesa y porque había que cargar con él hasta casa. Cuando la botella llega a casa y, además, es un vino de una bodega conocida, la cosa cambia.

Cafés e infusiones

No faltan en mi casa cafés, para superar las jornadas más agotadoras, e infusiones, para calmar los nervios; aunque saben mejor cuando llegan en forma de cajas de regalo de Navidad, que alguna empresa solidaría había que las enviaba, aunque fuera para compensar los desvelos y las horas de sueño robado para acabar sus proyectos. ¡Hasta con un termo llegó una vez un envío navideño de cafés!

La cesta delicatesen

Cestas de Navidad clásicas no recibí nunca, pero en una ocasión recibí una caja de productos gourmet. Nada de polvorones, mazapanes y botes de melocotón en almíbar: ¡Aquello eran auténticas delicatesen!

Además, venían con algunas ideas de presentación y recetas, así que no solo fueron un detalle interesante, sino que además me sirvieron para salvarme de planear algún menú navideño.

La otra cesta delicatesen

En una ocasión una empresa solicitó los datos para enviarme una pequeña selección de productos gourmet. Con ilusión esperaba la caja imaginando una cesta delicatesen como la que describí más arriba…

A los pocos días tenía en la puerta de mi casa a un mensajero con un paquete bastante voluminoso que abrí casi imaginando las delicias que contendría, con una caja tan grande, tendría para toda la Navidad y, efectivamente, eran productos gourmet y había muchos, pero para perros.

Sí, los alimentos para mascotas eran una de las actividades de la empresa, pero por lo menos podían haber preguntado porque yo no tengo mascotas, así que los perros de unos amigos fueron los que disfrutaron aquel festín navideño.

  • Cestas de higiene y cosmética

Los productos gastronómicos no siempre son la mejor idea: entre enfermedades, intolerancias, alergias y dietas, la verdad es que de las cestas de Navidad, si hace unos años eran regalos de empresa infalibles, hoy son un regalo bastante comprometido. Una de las alternativa son las cestas de productos de higiene y cosmética.

Geles, jabones y otros productos de higiene personal

Alternativa frecuente a las clásicas cestas de Navidad de las empresas, sobre todo, muy típica de empresas pequeñas. Las he recibido con productos comerciales, y también artesanales.

Productos cosmésticos

A pesar del tópico de que quienes trabajamos en casa pasamos el día en pijama y con el moño mal hecho, también he recibido algún producto de cosmética, aunque como tengo la piel bastante sensible, siempre es un regalo del que solo soy intermediaria.

Con tan larga lista de detalles navideños es normal que cada año me visite el fantasma de los pasados regalos de empresa a freelancers y me invita a soñar con que volverán a sonar cascabeles y campanas anunciando a elfos navideños portadores de grandes regalos de empresas que son clientes frecuentes, pero en todo Cuento de Navidad aparece después el Fantasma del Presente…

¿Qué traen el Fantasma del Presente regalo de Navidad  y el Fantasma del futuro de los regalos a mi humilde hogar? La respuesta dentro de unos días…

 

9 comentarios en “Cuento de Navidad Freelance I: El fantasma de los pasados regalos de empresa

  1. ¡Uy! ¿Dónde estará mi fantasma de los pasados regalos de empresa? Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que recibí uno, que creo que ya se ha tenido que jubilar el pobre, jajaja.
    Y mira que ahora hay de todo y para todo los bolsillos, pero nada, ni un triste polvorón…
    Un saludo.

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    • Me puse a escribirlo pensando en que la comparación con el presente no iba a ser tan deprimente. Estrictamente hablando, a mí alguna cosa me cae, aunque la actualidad va desde lo minúsculo hasta lo ruin… ¡Si es que ya ni merchandising regalan las empresas!

      Un saludo.

      Le gusta a 1 persona

  2. Hola María,
    no sabía yo que los freelancers también recibís regalitos en Navidad y además ¡cuánta variedad! 🙂
    Los productos de higiene son un poco arriesgado regalar porque la otra persona se puede ofender. Pero me gusta mucho la idea del maquillaje, que una puede estar con el chandal pero pintarse el ojo para una sesión de Skype ¿no?
    No quiero ni imaginarme la cara de chasco cuando abriste el la caja como las delicatessen para mascostas jajaja que ya podían haber preguntado antes de enviar jajaja
    Genial el post!
    Besos

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    • Bueno, de estos regalos ya solo queda el recuerdo, sobre todo, lo recuerda mi madre pregunta cada año: ¿Ya no te mandan cestas como esa que tenía…?
      Ahora con las políticas de regalos, de las que recuerdo haber leído un post en tu blog, y con los recortes, la cosa ha cambiado muchísimo.
      De la caja gourmet escribí la historia completa, pero era tan curiosa que hasta a mí me resultó increíble al leerla: me preguntaron si tenía mascotas, dije que no, y a los pocos días me pidieron la direccion para enviarme una cajita de regalo que yo interpreté como un regalo “para humanos”, creo que hubo un malententido, eso pasa cuando reutilizan emails y envían correos con asunto “factura junio” hasta noviembre, añadir que de unos amigos nada, entre unos amigos que tienen una finca, un compañero de trabajo de mi padre y una vecina se repartió el botín. 😂😂

      De maquillaje, la principal beneficiaria siempre era mi hermana porque yo no puedo aplicar cualquier producto, pero bueno, se agradecía igual. Los productos de higiene a mí me gustan porque, o eran jabones artesanales, o paquetes con productos en versión viaje y me resultaban muy prácticos, no es que yo sea una freelancer de las que viajan mucho, pero bueno, tampoco estoy siempre en casa y era una cosa que solo tenía que echar a la maleta.

      Un abrazo

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    • Hola Javier: Totalmente de acuerdo, de hecho esa es parte de mi reflexión en la segunda parte de este cuento, los regalos han pasado de ser un detalle de agradecimiento a convertirse en un privilegio del que el principal beneficiario es la propia empresa.

      Un saludo

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  3. Qué será, qué será… 🙂 Cuando empecé a trabajar en la última empresa, nos invitaban a comer, hasta que empezó la crisis. Ahora la vecina de empresa nos da bombones, trabaja en una fábrica de chocolate.
    Un abrazo y buen viernes.

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