Cómo sobrevivir a trabajar en casa sin internet

Sobrevivir a trabajar en casa sin internet

El boom de trabajar en casa es consecuencia de la llegada de internet. Es cierto que el trabajo desde casa existe desde mucho antes de que internet se inventara, y que hay muchas profesiones que se pueden realizar desde el hogar sin la necesidad de conexión a la red.

Pero, aunque no todo el trabajo en casa dependa de la conexión a la red, sí que hay trabajos que dependen completamente de una (buena) conexión a internet.

Y, quienes dependemos de Internet, nos buscamos la vida para asegurar una (buena) conexión de línea que sea de ayuda para desarrollar el trabajo, y que no nos vaya a fallar a la mínima de cambio.

Sin embargo, los imprevistos ocurren y, cuando menos lo esperamos llega la temida jornada en la que internet no funciona… Ese día hay que sobrevivir a trabajar en casa sin estar conectados, ¿es eso posible?

Cómo sobrevivir a trabajar en casa sin internet

Levantarme, desayunar, asearme y organizarme, después encender el equipo para informarme de la actualidad y revisar los correos. Esta es mi rutina mañanera. A partir de ahí, identifico las tareas para ese día, los objetivos de trabajo que tengo que cumplir… ¡Y a disfrutar de una jornada productiva!

Al menos esta es la jornada ideal, aunque más o menos, también es mi día a día. Aunque, en alguna ocasión, no la he podido seguir porque al encender el PC me he dado cuenta de que internet se ha pedido un día de asuntos propios. ¡Nada que hacer! Después de llamar a la compañía, me indican un problema de línea, obras o, simplemente, no saben que ocurre, pero lo que sí saben es que el técnico tardará un par de horas en llegar para verificar…

A partir de ese momento empieza la preocupación por cómo sobrevivir a trabajar en casa sin internet ese día. Por supuesto, este tipo de situaciones ocurren con mayor frecuencia en tres ocasiones:

  • El día que más trabajo pendiente hay
  • El día que hay que entregar un proyecto importante
  • En fin de semana, puente o cualquier otra fecha en la que el personal de la compañía tendrá un horario más apretado

¿Qué hay que hacer con este panorama?

En primer lugar, mantener la calma y no estresarse porque eso solo sirve para perder el tiempo y, precisamente, un día en el que el tiempo es oro no hay que malgastarlo en tonterías nada productivas.

Teniendo claro esto, hay que empezar por hacer una nueva evaluación de las tareas que hay que cumplir para ese día. Identificando de forma clara, y muy realista, cuáles son las que se realmente necesitan que esté conectada y, cuáles no. Sorprende darse cuenta de que, aunque estemos conectados las 24 horas y muy acostumbrados a utilizar internet para absolutamente todo, no es tan imprescindible como creemos.

Identificadas las tareas según necesiten internet, o no. Salvo urgencias, cambio el orden de prioridades y comienzo por aquellas para las que la conexión a la red no es necesaria, para buscar formas de tener acceso a internet y, sinceramente, porque salvo que sea imprescindible, me da mucha pereza salir de casa a primera hora y, si tengo que cambiar la ubicación del lugar de trabajo – en es importante invertir en equipos para trabajar en casa ya expuse algunas de las opciones que he probado con éxito – prefiero hacerlo cuando mi productividad está al máximo, es decir, a media mañana.

Sobrevivir a trabajar en casa sin internet y con éxito se consigue llevando la jornada casi como un día más, así que, solo notifico el inconveniente a los clientes si es estrictamente necesario, sobre todo, si envían proyectos urgentes de realización.

Una de las cosas que más me sorprende es que los días sin internet soy más productiva y termino antes mis tareas, y con un alto grado de satisfacción. Creo que el simple hecho de saber que hay una fuente de información siempre abierta y disponible hace que, aunque no me de cuenta, pierda mucho tiempo sin darme cuenta… ¡Y eso que limito la conexión todo lo posible durante mis horas de trabajo!

Algunos buenos hábitos que se deberían mantener para evitar esta eventualidad

Hay que aceptarlo. Cuando se decide trabajar desde casa, tarde o temprano habrá que sobrevivir a trabajar en casa sin acceso a Internet, puede ser unas horas, un día, o varias jornadas… ¡Pero ocurrirá!

No, no estoy siendo pesimista, sino realista. Un fallo de suministro o un problema técnico son situaciones previsibles, en general, y trabajar desde casa, igual que trabajar en una oficina, no implican estar exentos de ellos. Así que tenerlo claro desde el principio y buscar formas de reducir las consecuencias negativas de un día sin internet son más que recomendables para un trabajador desde casa.

Llevar registros que puedan ser accesibles también de forma offline de todos los proyectos en los que se está trabajando es una costumbre que no lleva mucho tiempo en el día día, pero que será de gran ayuda si falta conexión un día, ya que facilitará que se pueda seguir trabajando sin la dependencia de Internet.

Y si además se planifican alternativas de acceso a internet, como encontrar espacios de trabajo fuera de casa para superar una jornada así, los inconvenientes de no poder trabajar porque no hay internet en casa casi desaparecerán. También puede ser interesante contar con alguna alternativa de conexión desde casa.

Sí, es posible superar un sin internet. Y dos también

Que no haya internet en casa me ha hecho tener que definir tareas para las que la conexión es realmente indispensable y, con ello, darme cuenta de que realmente hay muchas tareas que se pueden realizar sin internet… ¡y sin ningún problema!

Por cierto, este tipo de días, también pueden ser los mejores para aprovechar la realizar esas tareas para las que parece que nunca hay tiempo, como actualizar registros, contactos, hacer limpieza de archivos antiguos, organizar carpetas… Un día “perdido” se puede convertir en muchas horas ganadas en las jornadas siguientes.

Y, bueno, si no se puede hacer nada, las tareas que se pueden completar son pocas, no hay mucha prisa o, simplemente, se termina antes porque se ha esquivado en tiempo que se pierde navegando sin rumbo por internet… Pues nada, a cerrar el equipo y disfrutar de un día de descanso.

Trabajar un día en casa sin internet hace tiempo que dejó de darme miedo. Bueno, siempre me quejo un poco pienso en todo lo que no haré, aunque como he dicho, no tienen por qué ser días poco productivos, sino más bien, todo lo contrario. Así que en las veces en las que me ha ocurrido, me ha sorprendido la alta satisfacción por el trabajo bien hecho y el tiempo aprovechado que siento al concluir la jornada.  Sinceramente, temo más encontrarme una conexión lenta, esos días en los que las páginas cargan lentas, pero hay “algo” de internet, lo justo para mantenerme enganchada… ¡Esos sí que suelen ser una pérdida de tiempo y ganancia de frustración!