Errores del trabajo en casa frecuentes de las empresas


Cada día somos más los trabajadores que emprendemos, desde nuestra casa o desde una oficina. Siendo sincera para mí, esta opción supuso embarcarme en un proyecto para conseguir trabajar en algo que me gustan. Pero también una forma de conseguir trabajar. Punto.

Pero para las empresas el hecho de contar con un freelance no implica desventajas precisamente: encargan un proyecto, esperan resultados y, si todo va bien, pagan y se olvidan hasta la próxima ocasión en que lo necesiten… Esta relación profesional, que no siempre implica proyectos periódicamente ni asegura tener trabajo a largo plazo, explica que las empresas consideren correctos aspectos que en realidad son errores del trabajo en casa.

Errores que conviene conocer pronto para tomar medidas a fin de asegurar que el trabajo sea una actividad a largo plazo para el trabajador.

¿Cuáles son los errores del trabajo en casa más frecuentes por parte de las empresas?

errores del trabajo en casa

Creer que son ellas las que fijen los precios

Recibir una oferta cerrada en la que la empresa fija el proyecto, las condiciones tiempo de entrega y el precio marcado es una situación frecuente dentro del mundo freelance. Sin embargo, tras estas ofertas con precio cerrado hay tarifas bajas que pretenden camuflar con un  importe “elevado” debido al volumen de trabajo.

En realidad yo tengo tarifas, así que el truco de enviar un precio ya fijado para un trabajo no “cuela”. Lo primero que hago en una situación como esta es calcular el precio según mis tarifas y compararlo, y después dar un presupuesto según mis tarifas.

Para saber más: en cómo calcular tarifas al trabajar desde casa ya hablé sobre el tema de fijar precios.

Pensar que trabajas “gratis”

El tema del trabajo gratis es tan extenso que él solito daría para un post entero, ¡O para dos! Las situaciones son numerosísimas: desde ampliaciones “pequeñas” de proyectos que se esperan que sean gratuitas, pasando por trabajillos puntuales que no se pretenden pagar y hasta publicidad o proyectos encubiertos bajo la idea de “es para un proyecto sin ánimo de lucro“.

Mi política en estos casos es clara: todo proyecto que llega a mi correo electrónico es de una empresa  que está solicitando mis servicios profesionales. Voy a reconocer que uno de los errores del trabajo en casa como novata fue “creerme” que las empresas no obtienen beneficio de estos servicios, cuando en realidad, después descubrí que sí, así que ahora no regalo ni mi tiempo ni mi esfuerzo para que otros se beneficien de ellos.

Solicitar que les haga descuentos

Tu mejor precio” “Ten en cuenta el volumen de trabajo” y similares son fórmulas que las empresas añaden a sus emails buscando, desde el primer momento que les haga un descuento. ¿Por qué? ¿Por qué creen que el trabajador desde casa viven con el miedo continuo a la competencia y a la sequía de proyectos, así ofrecer un precio más bajo es su mejor baza? Pues no.

Los descuentos los considero un privilegio, no un derecho, y no son gratis, así que analizo muy bien cuando y en qué condiciones hago ese tipo de “regalos” y, desde luego, empezar solicitando uno es suficiente motivo para no considerarlo.

Que “Urgente” tenga el mismo significado para ambas partes

Cada vez que veo un “urgente” en un email me echo a temblar. No es que el trabajo urgente me de miedo, es que uno de los errores del trabajo en casa más comunes de las empresas es pensar que siempre, y en cualquier caso, su trabajo es más urgente que cualquier otro.

Es decir, que ante un “urgente” se deben posponer el resto de trabajos y considerar ese como prioritario, aunque no lo sea.

En gestionar el correo trabajando como freelance desde casa ya indiqué que la tarea de responder emails es prioritaria para mí: soy freelance y vivo de tener proyectos continuamente, así que me interesa responder rápido cuando se presenta uno nuevo. Pero de ahí a considerar que cualquier proyecto nuevo es urgente solo porque la empresa de turno así lo indique, hay un mundo.

Considerar que “Urgente” no esté tarificado

Con el tema de proyectos urgentes sucede igual que con los proyectos gratis: hay muchos mitos y errores del trabajo en casa, y mucho de lo que se podría hablar.

En mi profesión es frecuente trabajar con proyectos de carácter urgente y muy urgente, de ahí que no me guste que el término “urgente” se emplee a la ligera. Pero cuando un trabajo sí es uregente, muchas empresas olvidan que el trabajo urgente requiere de más horas de dedicación, de menos horas de sueño, de destinar horas extra o del fin de semana y, en ocasiones, de altísimos niveles de concentración… Visto así, parece lógico pensar que un proyecto urgente es más caro, aunque la realidad es que en estas circunstancias siempre hay que explicar claramente los porqués del aumento de tarifa.

Decidir cuando se acaba la relación profesional

La relación profesional entre un trabajador por cuenta propia y una empresa inicia en el momento en que la empresa decide contar con los servicios del trabajador, pero ¿Cuándo termina? Es decir, si se establece una relación esporádica de trabajo, las empresas siempre creen que esta terminará cuando ellas decidan que ya no quieren seguir contando con el trabajador, porque no necesitan sus servicios, porque los proyectos se acaban o porque encuentran un freelance que trabaje mejor y/o más barato.

Pero lo que las empresas no entienden es que también podemos ser nosotros los que, por el motivo que sea, comuniquemos nuestra intención de no seguir trabajando con ellos. Curiosamente, muchas empresas se han sorprendido y hasta se han sentido ofendidas cuando he comunicado que no seguiría trabajando con ellos. Sobre este tema volveré a hablar más adelante porque el tema de dejar de trabajar con una empresa es bastante curioso.

No es difícil entender que muchos de estos errores del trabajo en casa en los que las empresas caen son consecuencia de la precariedad laboral con la que se asocia a los trabajadores por cuenta propia, y que tan bien les viene… Personalmente creo que lo mejor que un profesional por cuenta propia puede hacer por sí mismo y por su profesión es vencer el miedo de quedarse sin proyectos y apostar por dar un valor justo a su tiempo y a su esfuerzo.