“Imprevistos-previstos” de trabajar en casa durante mucho tiempo


Trabajar en casa durante mucho tiempo ha hecho que relacionadas con mi trabajo haya acumulado un montó de experiencias y anécdotas de todo tipo. De algunas de ellas ya he hablado, pero puedo asegura que ni siquiera he comenzado a contar todo lo que implica trabajar desde la tranquilidad del hogar, y que hay una larga lista de situaciones de lo más variadas relacionadas con el trabajo freelance.

Por ejemplo, cosas de mi trabajo con las que no sé si reír o llorar. Después de trabajar en casa durante mucho tiempo ya no son imprevistos, sino que las considero “imprevistos-previstos”. Desde luego, cuando en reuniones de amigas toca quejarse del actividades laborales o académicas, yo aprovecho para quejarme de estos imprevistos que ya son un clásico, lo que hace que sean casi parte de los previstos de mi trabajo.

Imprevistos que ya se han convertido en previsibles al trabajar en casa durante mucho tiempo

Envíos de trabajo urgente estando de vacaciones

De pocas vacaciones he vuelto sin un proyecto confirmado esperándome en la bandeja de entrada del correo electrónico. No importa que haya avisado a todas las empresas con meses de antelación y que haya enviado un recordatorio semanas antes y otro unos días antes.

Mal presagio si en los días anteriores a la partida todo está muy tranquilo y no hay proyectos a la vista para la vuelta, porque me voy con la idea de que algo caerá. Y algo cae.

Parece que vacaciones tiene un significado distinto para algunas empresas cuando una es freelance:

Estás de vacaciones para todos, menos para nosotros.

Lo habitual es que “solo” tenga que realizar el presupuesto o confirmar disponibilidad, aunque ello ya hace que tenga que estar pendiente de emails durante las vacaciones. Aunque quizás el hecho más curioso al respecto es que alguna ocasión me han enviado algún proyecto para realizar o revisar durante los días de descanso, porque no podían esperar a la vuelta…

TRABAJAR EN CASA durante MUCHO TIEMPO

Que lleguen proyectos a última hora los viernes por la tarde

Jueves de trabajo intenso, pero sin novedades en el correo electrónico. Viernes para rematar algún proyecto, para comenzar con el planning para la semana que viene y, quizás, hasta para algo de tiempo para dedicarlo “a no hacer nada” y para navegar por la red sin rumbo fijo.

Y de repente, cinco minutos antes de apagar el PC hasta el lunes o justo cinco minutos después de apagarlo y guardarlo con intención de no volver a abrirlo hasta el lunes, llega ese email para un proyecto nuevo que trastoca mis planes de descanso. Si hay suerte, no será urgentísimo y “solo” habrá que enviar el presupuesto y cruzar los dedos para que el remitente no haya decidido irse de fin de semana nada más enviar el email. Y si no, pues a trabajar el fin de semana.

En cualquier caso, una o dos horitas más delante del ordenador ya no hay quien me las quite, ¡cómo poco!

O cuando todo el mundo está de fiesta

Ya dediqué un post entero a El curioso caso de El Puente de Diciembre, pero no es ese el único momento del año en el que me he visto trabajando. Desde luego, los puentes, en especial el de Diciembre y los días 24 y 25 de diciembre parecen fechas perfectas para que las empresas se acuerden de los freelance para enviar algún proyecto que necesitan entregar antes de que termine el año…

Que las empresas se crean que solo trabajo para ellos

El tiempo de entrega es algo habitual en mi trabajo. No es necesario preguntar, en la respuesta siempre se incluye una referencia de fecha y hora aproximada. Si se trata de proyecto urgente o con fecha de entrega concreta, las empresas lo indican desde el principio.

Por eso, uno de mis “favoritos” son las solicitudes de proyectos que incluyen desde el primer email algún tipo de solicitud de información sobre el tiempo que dedicaré a concluirlo porque sea cual sea la fecha que dé, siempre van a responder diciendo que es demasiado y que lo necesitan para antes.

No preguntan cómo tengo la semana, cómo estoy de disponibilidad y no ponen una fecha concreta para evitar la pérdida de tiempo que supone descargar, revisar, elaborar presupuesto, calcular días… Estas situaciones me hacen pensar que creen que soy un robot del trabajo freelance se activa automáticamente cuando me envían un proyecto, pero que el resto del tiempo está en modo stand by.

Que se olviden de pagar

Y mi teoría del robot se confirma con este otro imprevisto-previsto, el de los pagos, para el que hasta tengo una fórmula:

A mayor grado de urgencia para la entrega del proyecto, mayor tiempo de espera del pago.

Si a un grado de urgencia elevado se une que el proyecto que se solicita a la mayor brevedad posible es enviado por una empresa de las que hablaba en el punto anterior, esa fórmula se aplica multiplicando el concepto “tiempo” por dos.

Estos son algunos de los imprevistos previstos de trabajar en casa durante mucho tiempo que ya considero parte de mis rutinas de trabajo. Si sois freelance y/o trabajáis desde casa, puede que alguno de ellos os suene, ¿o me equivoco? Es más, tal vez incluso podáis incorporar alguno más a la lista…

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