Que el SPAM no se convierta en un problema mientras trabajo


Trabajando online  desde casa y como freelance, uno de los básicos para tener siempre proyectos y estar a la última en que se cuece por mundo, es la suscripción a páginas y plataformas de lo más variadas.

Claro que, en muchas ocasiones, estas suscripciones se han convertido en un problema que me quitaba bastante tiempo, por culpa de  un exceso de publicidad y SPAM que se han llevado buena parte de mi tiempo de efectivo trabajo. Porque, más allá de lo molesto de recibir emails masivos de publicidad, para algunos profesionales freelance, este puede interferir con el trabajo.

Por ejemplo, para mí, que contacto con todos mis clientes a través de emails, recibir un correo electrónico nuevo y leer inmediatamente para determinar su nivel de urgencia es tarea prioritaria, ya que ello implica nuevos proyecto (y nuevos ingresos). Además de vez en cuando recibo proyectos de carácter urgente, así que tengo activados los avisos en el Smartphone, es decir, incluso trabajando offline, me entero al momento de cuándo llega un email nuevo. Sin embargo, dejar el proyecto en el que estoy concentrada para atender un correo entrante y que resulte ser publicidad no resulta precisamente agradable…

¡Pues no te suscribas a nada y listo! Esteréis pensando. Ojalá fuera tan fácil, pero librarse de dar una dirección de correo electrónico y aceptar que llegue publicidad no es siempre sencillo.

Que el SPAM no se convierta en un problema mientras trabajo

Así que, para evitar que un email con publicidad me desconcentre y para evitar también que en un arranque que ira me dé de baja de todo boletín o newsletter viviente, estos son mis básicos para que el SPAM no se convierta en un problema mientras trabajo.

Que el SPAM no se convierta en un problema mientras trabajo

Una cuenta de correo personal

El primer paso es separar lo personal de lo profesional que, hablado de correos electrónicos quiere decir que es mejor relegar todo no que no es estrictamente profesional a una cuenta personal.

¡Pues vaya una solución más obvia! Estaréis pensando algunos, pero os invito a leer Gestionar el correo trabajando como freelance desde casa para que veáis que sé de qué hablo y que no siempre es tan “obvio” o tan fácil tener una cuenta para cada cosa.

Acceso muy restringido a la bandeja de entrada

Librándose de esas suscripciones a páginas que no tienen nada que ver con el trabajo en casa, es el momento de afrontar que habrá cosas que sí tienen que ver directamente con el trabajo freelance, con empresas clientes o con plataformas de búsqueda de proyectos, pero que también envían publicidad o boletines.

En mi bandeja de entrada solo entran los correos que yo quiero que entren, porque tengo muy restringido el acceso y solo entran los contactos a los que yo tengo indicados como tal en la libreta.

Este, que parece un paso muy efectivo y fácil de aplicar, no está exento de sus desventajas. En más de una ocasión me he encontrado emails de trabajo en la bandeja de SPAM.

Revisión de publicidad para ver si hay algo interesante

Que el SPAM no se convierta en un problema mientras trabajo, no quiere decir que la publicidad sea siempre un problema, por ello, establezco un par de ocasiones durante mi jornada de trabajo para revisar la bandeja de correo no deseado. Por un lado, para controlar de un vistazo qué ha llegado; por otro, para asegurarme de que no hay ningún correo que haya terminado ahí de forma accidental.

Cada revisión implica una “limpieza” de emails, para dejar solo aquellos que considero realmente interesantes y que vaya a leer cuando tenga tiempo.

Revisión de publicidad y SPAM

Que un email termine en una ocasión eliminado sin abrir no quiere decir que todos los emails de esa empresa vayan a tener el mismo destino.

No, porque de vez en cuándo hago una revisión exhaustiva de todos los emails que me llegan y de su origen, analizando también si los abro, si tienen información interesante, de dónde vienen… El motivo es simple: cancelar la suscripción de todo aquello que no lea, aunque sea de vez en cuando.

Bonus: Periodicidad de envíos y no dar permiso de compartir información a terceros (siempre que sea posible)

Como extra, en el momento de realizar la suscripción siempre busco las opciones de periodicidad de envío (en ocasiones hay, en otras no) para elegir una frecuencia de envíos de newsletters o emails de tipo semanal o mensual. No solo me ayuda a que el SPAM no sea un problema trabajando en casa, sino que con esta forma hay más posibilidades de que lea la información que me llega.

Y, por otro lado, con cada suscripción leo la letra pequeña, sobre todo, cuando la suscripción es en papel. No sabéis en cuántas ocasiones me he encontrado con aceptaciones tácitas de cesión de datos a terceros que solo se evitan marcando una casilla que aparece escondida entre la letra pequeña.

Considero que la única forma de evitar publicidad molesta, invasiva o SPAM es no tener correo electrónico, así que, como evitar que lleguen correos no deseados o que, simplemente, interrumpen de las tareas del trabajo en casa es imposible, con estos pasos consigo que el SPAM no se convierta en un problema mientras trabajo.

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