El curioso caso de El Puente de Diciembre


Trabajando en casa y trabajando como freelance siempre hay imprevistos. Los envíos urgentes de última hora para el fin de semana, las modificaciones en un proyecto de dan al traste como una planificación de jornada perfecta o una repentina solicitud de presupuesto son habituales en mi trabajo freelance desde casa. Todas ellas implican cambios en mi rutina diaria y, en ocasiones, también en mis planes.

Pero, entre las muchas cosas imprevistas del trabajo en casa, hay una que ya considero un imprevisto “previsto”, hablo de: “El curioso caso de El Puente de Diciembre” o cómo, año tras año, alguna empresa que me envía trabajo para estos días.

El curioso caso de El Puente de Diciembre o cómo termino siempre trabajando

Todos los años desde que comencé me he encontrado con algún proyecto entorno a estas fechas que para muchos son el momento perfecto para un viaje o para descansar y empezar a prepararlo todo para la llegada de la Navidad.

Como es una fiesta de sobra conocida y el momento perfecto para viajar, por la cantidad de días que se pueden acumular y porque ya apetece un cambio de aires del trabajo, así algunos años he organizado viajes con tiempo suficiente y otros simplemente, he pensado en aprovechar para descansar en la tranquilidad de mi hogar.

A medida que el Puente de Diciembre se acerca me voy confiando, adelantando trabajo para tener esos días libres, pensando en descansar y desconectar, haciendo planes, calculando y planificando cómo aprovechar al máximo cada minuto libre desde el mismo momento en el que apague el ordenador y regodeándome en la idea de tres o cuatro días sin trabajo. Y, en cierta parte, echando de menos que ese proyecto no llegue…

Pero entonces, a falta de días, o de horas para que mi puente de diciembre llegue, una empresa me preguntará por mi disponibilidad o, directamente, me enviará un proyecto para que lo valore y les envíe presupuesto. Así, el curioso caso de El Puente de Diciembre vuelve a cumplirse.

Algunos años es más urgente que otros, así que: mientras que en ocasiones sí me ha tocado renunciar a planes o llevarme el ordenador de viaje; en otras, ha sido suficiente con alargar el horario de trabajo en día antes de que el puente comience, completando horas madrugando el día de vuelta a la rutina.

Mi ritual de fortuna para el trabajo en casa

Hay empresas que tienen la tradición de la cena, de un baile, del amigo invisible o de unas jornadas, así que supongo que el curioso caso de El Puente de Diciembre ya se ha convertido en mi propia tradición. Y en el fondo es algo que merece celebración, casi como una invitación a pensar que ha sido un año más lleno de proyectos o como un ritual de fortuna para tener trabajos el año que viene. Así que este año celebro con vosotros el curioso caso de El Puente de Diciembre.

Eso sí, el curioso caso de El Puente de Diciembre es una tradición que recibo casi con alegría, porque hay otras situaciones imprevistas de trabajar en casa que no me resultan tan divertidas, aunque ese tema del trabajo en casa ya lo dejo para otro día.

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