Placeres culpables de trabajar desde casa


Después de varios días hablando de aspectos negativos del trabajo en casa, ¿qué tal si hoy pongo un contrapunto y hablo de algunos de esos pequeños placeres culpables de trabajar desde casa?

El trabajo en casa tendrá todas las cosas malas que se le quieran buscar y tendrá momentos en los que apetece abandonar y otros en los que se descubre que el entorno no brinda todo el apoyo que de él se precisa.  Pero no importa, porque también hay cosas por las que merece la pena seguir levantándose para trabajar en casa todos los días y pequeños placeres que hacen el trabajo en casa mucho más llevadero..

Yo, por ejemplo, cada vez que estoy de bajón pienso en esos placeres culpables de trabajar desde casa de los que ahora disfruto y que, en cambio, en mis anteriores trabajos ni se me hubieran pasado por la cabeza

Algunos placeres culpables de trabajar desde casa que hacen que el esfuerzo valga la pena

Placeres culpables son esos que se hacen con un cierto sentimiento de culpa sabiendo que no son del todo correctos, pero con el conocimiento de que nadie se va a enterar. Bueno, de mis placeres culpables de trabajar desde casa nadie se había enterado, hasta hoy, porque yo confieso que…

Retraso el despertador media hora y empiezo a trabajar más tarde

El trabajo en casa requiere autodisciplina y la capacidad de ponerse a trabajar sin que ningún jefe lo diga. Convertirlo en un hábito es cuestión de tiempo y de esfuerzo. Yo procuro llevarlo a rajatabla…

O casi, porque hay mañanas en las que me cuesta más levantarme, y alguna que otra de esas mañanas he apagado el despertador, lo he reprogramado para que suene media hora más tarde y me he dado la vuelta…

Respondo a emails de trabajo desde la cama

¡Cuanto cuesta salir de la cama en las frías mañanas de invierno! A mí me cuesta horrores, pensando que la casa está fría, pero bajo las mantas se está tan calentito…

Así que, si lo único que tengo que hacer a primera hora es revisar y responder emails, tampoco pasa nada por hacerlo desde la cama.

Trabajo en pijama

No es algo con lo que me sienta cómoda, para trabajar prefiero vestir de forma profesional, pero mentiría si dijera que nunca he trabajado en pijama y con las pantuflas.

Después de todo este es uno de los tópicos del trabajo en casa que más veces he oido, así que, ¿por qué renunciar a disfrutar este pequeño privilegio de trabajar en casa?

Dejo de trabajar cuando termino el trabajo

¡Impensable en mi último trabajo fuera! Aunque se terminarán los proyectos pronto, la jornada concluía a las 18:30, así que nadie se movía de la oficina. (Eso sí, si había que echar horas otro día, ahí no pasaba nada por terminar tarde)

Al principio mantuve esa costumbre, pero en cuanto comencé a trabajar “bien” en casa, hice un pacto conmigo misma: cada día me marco unos objetivos relacionados con los proyectos, cuando estos se realizan: fin de la jornada. No importan si falta media hora o una.

Trabajo desde lugares que no son mi casa

Roma, París, Londres, Lisboa son algunos de los lugares desde los que he trabajado y que no han sido mi casa. Y dentro del territorio nacional puedo citar lugares como Madrid, León o Santander, como lugares desde los que he trabajado en alguna ocasión.

En muchos de estos viajes, las empresas nunca supieron que no estaba en mi lugar habitual de trabajo. Tampoco había motivo de despertar desconfianza o inquietud diciendo que no estaba en casa, nadie lo sabía y seguía enviando los proyectos como siempre.

Pongo la radio mientras trabajo en mis proyectos

La música sirve para relajarme o motivarme, también para ayudar a concentrarme en algunas ocasiones, o como una pequeña recompensa personal cuando estoy a punto de concluir un proyecto del que estoy especialmente orgullosa

En esos momentos, enciendo la radio, y mientras termino de revisarlo todo, dejo que la música suene, en ocasiones me permito incluso cantar.

Trabajo desde el supermercado

Me encanta pasar tiempo en los supermercados, y en alguna que otra ocasión, un proyecto pequeño o una pequeña modificación me han pillado de compras, sobre todo, en el supermercado.

Así que, mientras  hacía la cola y la cajera pasaba la compra, yo he estado trabajando. ¡Creo que hasta algún presupuesto he enviado desde un supermercado!

Aunque en esto de enviar proyectos desde el supermercado, no solo he sido yo la culpable, que también hay ocasiones en las que me han enviado cosas fuera de las horas de trabajo. Pero de esas cuestiones del trabajo en casa ya hablaré en otra ocasión…

Yo ya he confesado algunos de mis placeres culpables de trabajar desde casa. ¿Y vosotros tenéis alguno que confesar?

3 comentarios en “Placeres culpables de trabajar desde casa

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