Búscame trabajo de lo tuyo


Búscame trabajo de lo tuyo es una de las frases de las que es difícil librarse cuando se trabaja desde casa. A los que trabajáis desde vuestro domicilio seguro que os resulta familiar. Desde luego, a mí me ha tocado oírla unas cuantas veces en los últimos años, sobre todo, desde que mi entorno empezó a ver que trabajar en casa funciona y da ingresos.

La cosa comienza interesándose por como va el trabajo, entonces se quedan pensativos mirándome y en mi mente saltan la alarma: ¡Cuidado: frasecita a la vista! 

No importa que reconduzca el discurso hablando de un trabajo por cuenta propia o que conozcan de sobra la formación y experiencia, al pronunciar trabajo en casa (o teletrabajo, o trabajar desde casa, o cualquiera de sus variantes) en la mente el interlocutor ya se ha quedado grabada una idea: en casa.

A partir de ese día,  no hay marcha atrás: se podrá hablar de clientes internacionales, de facturas, de red de contactos, de evolución y crecimiento, de objetivos profesionales, de horarios intempestivos, de lo que cuesta darse a conocer al trabajar en casa… Se podría incluso decir que eres el Presidente de los EEUU y que tu despacho está en la Casa Blanca, por que lo único que van a pensar es:

Trabajo desde casa = trabajo “de andar por casa”

Y de ahí a asociar esa idea con la idea de que cualquiera puede hacerlo, o mejor dicho, de que ellos pueden hacerlo, hay solo un paso, o mejor dicho, un poco de tiempo…

Búscame trabajo “de lo tuyo”. De eso de trabajar en casa

Así después de un tiempo, un buen día te sueltan ese “Búscame trabajo de lo tuyo“. Para ellos mismos, o para algún familiar cercano. Pero: ¿saben ellos que es “lo mío”? Lo curioso es que lo saben, pero parece que, al ser un empleo desde casa, lo olvidan.

No sé a mí no se me ocurriría pedir que me buscaran algo en un taller o como maestra o en una cocina. Porque sé que se necesita experiencia y formación que no tengo, y sí, sé cocinar y algunas clases particulares he dado, pero de ahí a poder trabajar en ello, hay un mundo, por mucho que pudiera hacerlo desde casa.

Trabajar en casa no es el principio

Búscate tú solo algo de “lo mío” si tan fácil te parece y luego me cuentas qué tal

Esa es la respuesta que pasa por mi cabeza en un primer momento y lo que me apetece contestar. Pero resisto el impulso…

Con toda la paciencia que puedo reunir en ese momento explico que trabajar en casa es un progreso en mi carrera profesional, que después de estudiar y de formarme, de adquirir experiencia en empresas y de tener contactos profesionales, me puse a trabajar de “lo mío” pero desde casa. Y les recalco que:

Tengo un trabajo que conozco bien y para el que me he formado solo que tengo la ventaja de poder desarrollarlo desde mi casa. Que no sé si podría hacerlo desde casa sin experiencia y sin todo lo que aprendí trabajando fuera. Que en su momento no tuve miedo de ser freelance desde casa, pero que no ha sido un camino fácil

Intento además incluir ideas como que para trabajar en casa es necesario conocer gente y conocer la profesión, saber gestionar una cartera de clientes, ser preciso, ser constante, ser exigente… ¡y también saber defender tus derechos aunque trabajes online!

Las respuestas son de lo mas variadas, pero vamos, les dejo muy claro que trabajar en casa podrán, pero que, por muy desde casa que lo haga yo, en lo mío, no. Al menos, así, de la noche a la mañana.

Entonces: ¿Nunca has buscado trabajo “de lo tuyo” a algún conocido?

Buena pregunta. Se ve que ya me vais conociendo un poco y que “lo mío”, además de trabajar en casa, es aprender por las malas. Así que sí, en una ocasión caí en la trampa de ayudar a alguien. Ni siquiera era exactamente mi trabajo, pero bueno, era desde casa y era fácil de hacer, así que caí de lleno en la trampa…

Entrando en contexto, un familiar me soltó el: “Búscame trabajo de lo tuyo“. Teniendo en cuenta las circunstancias personales y como que me aseguró que era solo “Por estar entretenida y no aburrirse en casa“, tiré de contactos y uno de ellos me indicó que tenía un blog nuevo y lo estaba llenando con minitutoriales muy breves que escribía sola, pero que un poco de ayuda no le venía mal. Vamos, un trabajo a medida. De hecho, aunque no tenía mucho presupuesto, hasta ofreció una compensación bastante justa por la colaboración. Un buen plan, ¿no?

Pues ni una tarde duró el acuerdo. Mi familiar me escribió diciendo que no podía trabajar así, que era imposible hacer dinero, que no había hecho nada y que así no se adelantaba… ¡qué era un trabajo muy difícil! ¿A quién le tocó dar la cara? ¡Exacto! A la que escribe.

Lo que más me llamó la atención fue que dijera que era difícil: pues menos mal que no tuvo que buscar el trabajo, ni que contactar con varias personas en espera de un sí, ni que intercambiar e-mails para que todo quedara claro, ni que negociar precio, ni que preparar presupuesto, ni que hacer nada de “lo mío” de todos los días… Vamos, que las dos salimos escarmentadas de aquello.

Así que ahora cada vez que oigo o preveo un “búscame trabajo de lo tuyo”, si tengo ganas, suelto el rollo de lo difícil que es (en todos los trabajos hay quejas, así que tampoco está mal que una se queje de vez cuando) o, si no, simplemente hago oídos sordos.

Claro que también ha habido casos en los que sí que tirado de personas de confianza y hasta de familiares para cosas relacionadas con mi trabajo o cuando la red de contactos me ha solicitado ayuda para encontrar profesionales. Pero de estas cosas de trabajar en casa hablaré mas adelante.

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