Distracciones mientras trabajo: ¿Cómo acabo con ellas?


Esta mañana me he levantado con propósito de acabar un proyecto. Tenía claros los objetivos y los había dividido en pequeñas tareas con plazos de ejecución muy precisos, que se ajustaban a mi horario de trabajo. Todo apuntaba a que era la jornada perfecta para trabajar en casa y conseguir mi objetivo.

¡Pero no ha habido manera! Por mucho que he intentado centrar la atención en el proyecto que estaba realizando, por mucho que me he dado toques de atención para cumplir las pequeñas tareas, por mucho que me he alentado o “reñido” a medida que la mañana avanzaba lo que comprendido: mi atención no estaba en lo que estaba haciendo.

Pues sí. Nos pasa hasta a los más rigurosos con horarios y plazos: ¡Yo también tengo distracciones mientras trabajo! A veces es un anuncio que veo casualmente mientras busco información, otra es la luz del sol que entra por la ventana y me desconcentra, otra es una llamada que espero, la confirmación de un proyecto o ese pago que no terminan de hacerme… A veces logro acabar con esas distracciones mientras trabajo a tiempo y encarrilar mi atención, otras me resulta imposible.

Hoy ha sido uno de los días en los que me ha resultado imposible vencer la desconcentración y las distracciones mientras trabajo.

Distracciones en el trabajo, que no debería haber hecho…

Seguro que ahora estás pensado que si hoy no he conseguido acabar con las distracciones mientras trabajo y concentrarme en lo principal, igual no soy la más indicada para dar lecciones sobre qué hacer para reconducir la atención y la concentración cuando hay algo que las está bloqueando.

Y sí, podría darte la razón teniendo en cuenta que he perdido un par de horas de trabajo poniendo punto y final a la distracción en cuestión y, si lo pienso bien, a esas dos horas tendría que añadir las tres horas de antes en las que no he avanzado casi nada en mi proyecto.

En este punto, creo que es importante hablar de cuál ha sido la distracción que ha bloqueado mi atención en el trabajo la que estáis leyendo ahora mismo y lo que he hecho para resolver la situación ha sido dejar aparcadas las cosas importantes y redactar este post. Una vez listo para publicar: fin de la distracción.

¿Qué suelo hacer cuando tengo pensamientos, preocupaciones o distracciones mientras trabajo?

En casos como este centrar toda mi atención en aquello que roba atención a lo que “hay que hacer”. Yo me he comprometido a entregar el proyecto, pero mi compromiso con el blog es personal, sin embargo, redactar mi post que tengo que publicar hoy me está desconcentrado de lo que hago, está haciendo que no siga con mi horario y, por consiguiente, que no me de tiempo a redactarlo. Una pequeña modificación en el horario, y listo.

Aunque he de decir que he cometido un pequeño error con respecto a mi plan normal frente a distracciones mientras trabajo. Hubiera ahorrado un montón de esfuerzo y me hubiera ahorrado un montón de frustración personal por no avanzar si lo primero que hubiera hecho esta mañana hubiera sido acabar con el motivo de mi distracción. O sea, que en cuanto vi el percal, tenía que haber aparcado el proyecto, haber redactado el post y luego, con la mente despejada y la pequeña satisfacción personal de haber escrito un post simpático y de haber acabado algo, volvía a trabajar tan contenta.

¡Cómo si fuera la primera vez que me ocurre! Así que sí, hace tiempo que no hago caso a eso que desde pequeña me grabaron a fuego: “Primero el deber”. Y aunque procuro seguir siempre la misma rutina y mantener la concentración evitando distracciones tengo unos días mejores que otros, así que un pequeño cambio de planes, me viene bien para despejar el cerebro y darme una pequeña recompensa en positivo que me ayuda a volver a recuperar la atención.

Cuando menos me lo espero, ¡Día sin concentración!

Depende también depende de la situación y del contexto: si el proyecto es urgente o el plazo de entrega, cercano, las distracciones mientras trabajo ni se asoman por la puerta de “mi ofi”. Y si me hubiera visto muy apurada con la fecha de entrega, ni siquiera hubiera incluido tiempo para el post en mi plan para hoy.

¡Y ahí está la otra clave! Que era algo que asumí desde primera hora del día que el post era algo tenía que hacer, pero que estaba situado al final del día. Quedaban tantas horas para que ese momento llegara (el de escribir el post y también el de acabar el día) que la atención se fue hacia ahí, pero la hora seguía siendo la que era…

Ojo, que hoy lo he tenido fácil, he cambiado el orden del plan para el día y asunto resuelto. Pero no siempre es tan fácil, porque también hay días en los que, por mucho que busque la concentración, esta no aparece por casa, por ejemplo con cada una de esas 7 cosas más que me desconcentran más que las redes sociales.

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